En un paso significativo hacia la ratificación del Tratado de Cooperación de Patentes (TCP), la bancada de La Libertad Avanza, en conjunto con aliados, logró obtener un dictamen mayoritario que permitirá llevar la discusión al recinto. Este tratado, que se había estancado en el Congreso desde su aprobación en el Senado en 1998, vuelve a cobrar relevancia en el contexto de las negociaciones comerciales con Estados Unidos. Sin embargo, la presión ejercida por la industria farmacéutica ha influido en las modificaciones que se le han introducido al texto original, generando un clima de tensión entre los legisladores y los laboratorios locales.
El dictamen fue respaldado por las comisiones de Relaciones Exteriores y Culto, Legislación General e Industria, alcanzando un total de 57 firmas. La estrategia del gobierno de Javier Milei se centra en la ratificación del TCP como parte de un acuerdo más amplio que busca integrar a Argentina en el sistema de comercio internacional. Sin embargo, este avance no ha estado exento de controversias, ya que las modificaciones realizadas al texto han generado inquietudes entre los sectores más críticos de la industria farmacéutica, que temen una erosión en su modelo de negocio.
El TCP otorga un estatus especial a las solicitudes de patentes, permitiendo que una solicitud internacional tenga el mismo valor legal que las presentadas de manera individual en cada uno de los 158 Estados participantes. Este aspecto ha sido fundamental en el debate, ya que implicaría una mayor protección para las innovaciones y productos de las empresas farmacéuticas. Sin embargo, la industria local ha manifestado su disconformidad, alegando que la implementación del tratado podría poner en riesgo su rentabilidad y control sobre la propiedad intelectual.
Con el resurgimiento del debate, las presiones de los laboratorios se han intensificado, particularmente en lo que respecta a los detalles del Capítulo II del TCP. Desde el Ministerio de Desregulación, a cargo de Federico Sturzenegger, se ha reconocido que las negociaciones con los representantes de la industria han sido constantes. En este contexto, los laboratorios han solicitado que se incluya una reserva que permita al Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) utilizar opiniones preliminares de otras oficinas de patentes, lo que podría influir en el proceso de evaluación de solicitudes.
Cabe destacar que, de los 158 países incluidos en el Tratado de Cooperación de Patentes, solo Uruguay ha establecido dicha reserva. En este sentido, desde el Ministerio se ha señalado que la solicitud de los laboratorios es más simbólica que sustantiva, dado que el INPI ya emplea esos dictámenes no vinculantes en la actualidad. A pesar de que la situación no cambiaría drásticamente, la inclusión de esta reserva podría interpretarse como un intento de los laboratorios por asegurar un mayor control sobre el proceso de patentes en Argentina.
El secretario de Desregulación, Alejandro Cacace, defendió las modificaciones al texto original durante la sesión de comisiones, argumentando que se trata de un esfuerzo por integrar a Argentina en el comercio internacional. Enfatizó la importancia del TCP en el marco del Pacto de Mayo, un plan impulsado por el presidente Milei que busca abrir nuevas oportunidades comerciales y fortalecer la presencia del país en el ámbito global. A medida que se aproxima la votación en el recinto, se espera que el debate se intensifique, reflejando las tensiones entre la necesidad de modernizar el sistema de patentes y las preocupaciones de la industria farmacéutica local.



