El mercado inmobiliario del Gran Buenos Aires (GBA) ha experimentado en el último mes una notable desaceleración en el aumento de precios, marcando un punto de inflexión tras un periodo de recuperación gradual que había comenzado a mostrarse en los meses anteriores. En abril, según datos de Zonaprop, el precio promedio del metro cuadrado en GBA norte creció apenas un 0,3%, mientras que en GBA sur y GBA oeste los valores permanecieron estables. Esta tendencia refleja la búsqueda de un equilibrio en un mercado que ha lidiado con años de caídas y reacomodamientos, generando expectativas entre los actores del sector.
La situación se presenta en un contexto complejo, donde la inflación medida en dólares ha crecido un 13,6% en lo que va de 2026, notablemente por encima del crecimiento de los precios inmobiliarios. Esta diferencia ha mantenido a los valores de las propiedades usadas por debajo de los costos de reposición, lo que continúa atrayendo a inversores que buscan refugio patrimonial o rentas. Por lo tanto, a pesar de la reciente estabilización de precios, el interés por el ladrillo como activo seguro sigue vigente entre los ahorristas.
En términos de precios por zona, GBA norte se mantiene como la región más costosa del conurbano, con un promedio de u$s2.390 por metro cuadrado, seguido por GBA sur con u$s1.660 y GBA oeste con u$s1.576. Este margen de precios destaca la diferenciación en la demanda y en las características de cada área, donde las zonas más consolidadas y con una buena conectividad son las que están viendo un incremento en la actividad, tanto en consultas como en operaciones.
Uno de los factores que ha contribuido a la reactivación del mercado es el regreso del crédito hipotecario. Inmobiliarias consultadas han coincidido en que la normalización de las tasas de interés y una cierta estabilidad cambiaria han impulsado la demanda, que había estado prácticamente paralizada durante meses. Alejandro Javier Altamirano, de Altamirano Propiedades, ha comentado que la demanda en el sector residencial ha vuelto a niveles similares a los que se registraban antes de septiembre del año pasado, gracias al resurgimiento del financiamiento bancario, que se presenta como un motor clave para la recuperación del sector.
El corredor inmobiliario también ha destacado que muchos ahorristas están revalorizando el ladrillo como una inversión defensiva. "El ambiente es positivo: quienes tienen dólares buscan invertir. Aunque existen alternativas más sofisticadas, el ladrillo sigue siendo una opción de bajo riesgo", enfatizó Altamirano, poniendo de manifiesto la confianza de los inversores en la propiedad como una opción segura en tiempos de incertidumbre económica.
En GBA sur, la situación es análoga, con un regreso gradual en las consultas y operaciones que ha comenzado a notarse desde fines de 2025, especialmente en el sector de casas y barrios cerrados. Leandro Gómez, de Gómez Propiedades, ha señalado que, tras un período de estancamiento, el mercado ha mostrado una revitalización notable, con un aumento en las consultas y transacciones, lo que sugiere un cambio en las expectativas de los compradores. Este fenómeno también se ve influenciado por el notable aumento en el costo de la construcción, que ha llevado a muchos a optar por propiedades usadas en lugar de nuevas.
Por su parte, en GBA oeste, el panorama también refleja una mayor actividad. Nehuén Gabriel Puebla, martillero de Puebla Inmobiliaria Parque Leloir, ha mencionado que el acceso a créditos y el crecimiento urbano en áreas como Ituzaingó están impulsando un renovado interés entre los potenciales compradores. Este repunte en la actividad del mercado podría ser indicativo de un cambio más amplio en las dinámicas del sector inmobiliario del conurbano, donde la accesibilidad financiera y el crecimiento urbano juegan un papel fundamental en el futuro del mercado.
En conclusión, el mercado inmobiliario del GBA está experimentando un momento de transformación. Aunque los precios se han estabilizado, la creciente demanda, impulsada por el retorno del crédito y la búsqueda de inversión segura, sugiere que el sector podría estar en camino a una nueva etapa de crecimiento, siempre y cuando se mantenga la estabilidad económica y se continúen superando los obstáculos históricos que han afectado al mercado en los últimos años.



