El Índice de Producción Industrial (IPI) elaborado por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) ha revelado un descenso interanual del 3,9% en la actividad industrial durante febrero de 2025. Este dato inquietante marca la continuación de una tendencia negativa que se ha prolongado por ocho meses consecutivos. Sin embargo, a pesar de este retroceso, se observó un leve aumento del 0,5% en comparación con enero, lo que sugiere que ciertos sectores están comenzando a mostrar signos de recuperación tras un período prolongado de dificultades.
El contexto detrás de estas cifras es complejo. Febrero es un mes que suele verse afectado por una menor cantidad de días hábiles debido a los feriados de carnaval, que en 2025 se trasladaron a marzo, junto con un paro general que impactó en la producción. Desde FIEL destacaron que las paradas de planta llevadas a cabo en el mismo mes del año anterior favorecieron artificialmente los resultados de este año, lo que complica aún más la interpretación de los datos.
Entre los sectores que lograron un mejor desempeño, la refinación de petróleo y la industria metálica básica se destacaron, mostrando un crecimiento notable. Por el contrario, la producción de alimentos y bebidas se mantuvo estable en comparación con el año anterior, con algunos subsectores como la producción de leche y la faena porcina reportando incrementos. Sin embargo, la faena vacuna sigue su tendencia a la baja, afectada por una restricción temporal en la oferta como resultado de la recomposición del stock ganadero, lo que ha tenido un impacto directo en los precios locales.
En el ámbito de los insumos químicos y plásticos, también se observó una desaceleración en la caída de la producción. A pesar de que la producción de neumáticos se vio golpeada por la paralización de una de las principales empresas del sector a mediados de mes, otros segmentos, como los agroquímicos y jabones, lograron registrar incrementos. La metalmecánica, por su parte, sufrió un descenso interanual, impulsado por la baja en la producción de autopartes y bienes durables para el hogar.
La industria automotriz, sin embargo, fue la que enfrentó mayores desafíos, registrando un descenso considerable en la producción de vehículos. Esta caída se ha traducido en una contracción de las exportaciones, así como en una disminución de las ventas mayoristas y los patentamientos. En el acumulado del primer bimestre de 2025, la actividad industrial en su conjunto ha registrado una caída del 3,9% en comparación con el mismo período del año anterior.
Un análisis más detallado de la producción por sectores durante los dos primeros meses del año revela que la refinación de petróleo lidera el crecimiento con una mejora del 7%, seguida de las industrias metálicas básicas, que experimentaron un avance del 6,9%. Por el contrario, la producción de alimentos y bebidas apenas superó el nivel del año anterior con un incremento del 0,9%. Los sectores de insumos textiles y químicos continúan en declive, con caídas del 2,1% y 2,7%, respectivamente. Estos datos reflejan un panorama industrial desafiante en un contexto económico que sigue siendo incierto para el país.
A medida que el año avanza, la pregunta que surge es si la industria argentina podrá revertir esta tendencia negativa o si, por el contrario, se enfrentará a nuevos desafíos que profundicen la crisis. La necesidad de políticas que estimulen la producción y la inversión se torna cada vez más urgente para evitar que la actividad industrial continúe en picada.



