Una nueva ley porteña modificó la edad de inicio de la escolarización obligatoria y estableció que los niños deberán asistir a la escuela desde los tres años, en lugar de los cuatro. La medida plantea un desafío para las familias y para el Estado, que comparten la responsabilidad de garantizar el acceso al sistema educativo. El proyecto había sido presentado originalmente en 2024 y finalmente obtuvo el respaldo de los distintos bloques legislativos.

De acuerdo con informes de Argentinos por la Educación, la sala de cinco años se encuentra actualmente cerca de la universalización, al igual que en el resto de los países de la región. En la sala de cuatro, la cobertura llega al 87% a nivel nacional. En tanto, la tasa neta de escolarización de los niños de tres años creció 18 puntos porcentuales durante la última década, aunque todavía solo el 58% asiste a instituciones del sistema educativo formal, como los jardines dependientes de los ministerios de Educación.

La cobertura argentina para esa edad se ubica por debajo de Chile, que alcanza el 66%, y de Uruguay, con el 86%. También existen marcadas diferencias entre las provincias: Buenos Aires y La Rioja superan el 70%, mientras que Corrientes, Misiones y Formosa no llegan al 30%. La desigualdad se profundiza según el nivel socioeconómico: la asistencia alcanza al 41% entre los niños de tres años de sectores vulnerables y al 71% entre los de sectores medios. En el conjunto de la población de entre tres y cinco años, la cobertura argentina llega al 83%, frente al 93% registrado en Uruguay.