Nélida Ester Fuentes de Maciel fue una figura emblemática en la memoria de los caídos en la Guerra de Malvinas. A sus 83 años, dejó este mundo rodeada del cariño de sus seres queridos, pero su legado perdurará entre aquellos que la conocieron. Su vida estuvo marcada por la profunda tristeza de haber perdido a su hijo, Jorge Alfredo Maciel, quien falleció en el combate de Monte Longdon, un episodio desgarrador que tuvo lugar en las últimas horas de la contienda. Aquellos en San Andrés de Giles la recordarán no solo como una madre en duelo, sino como un símbolo de resiliencia y amor por su patria.

Jorge, nacido el 29 de noviembre de 1962 en San Andrés de Giles, creció en un entorno donde la vida en el campo forjó su carácter. Desde joven mostró una gran pasión por el fútbol, siendo un ferviente hincha de Boca Juniors, y aprendió a tocar la guitarra, aunque su timidez le dificultaba compartir su talento con los demás. A pesar de su naturaleza reservada, Jorge siempre expresó su deseo de servir a la patria, reiterando a su familia que, ante un conflicto, no dudaría en enlistarse, lo que finalmente hizo durante su servicio militar en la Infantería de Marina.

Durante su tiempo en Puerto Belgrano, demostró su seriedad y compromiso, lo que le valió ser designado para tareas de responsabilidad, como el cuidado de la sala de armas. A pesar de que se les ofreció a los soldados la opción de permanecer en el continente, Jorge eligió acompañar a su unidad en su misión en las islas Malvinas. Su determinación lo llevó a convertirse en abastecedor de una ametralladora 12,7, un rol crucial en el contexto del conflicto.

La noche del 11 de junio de 1982 marcó un punto trágico en la vida de Nélida. Mientras estaba de guardia en Monte Longdon, su unidad fue sorprendida por un ataque británico, y Jorge, en medio del enfrentamiento, resultó herido. Rodeado de sus compañeros, su vida se apagó, dejando un vacío irreparable en su familia y su comunidad. Con su muerte, Jorge se convirtió en el único caído de San Andrés de Giles, un hecho que transformó a su madre en un símbolo de duelo y fortaleza.

Tras el conflicto, la angustia de Nélida se intensificó al ver que las autoridades no se acercaron a brindarle información sobre la muerte de su hijo. Vivió años de incertidumbre, atormentada por la falta de detalles acerca de los últimos momentos de Jorge. Sin embargo, la esperanza llegó con la iniciativa de los veteranos de su ciudad, quienes crearon el programa “Malvinas, la Perla Austral”. A través de este proyecto, Nélida pudo reconstruir, gracias a los relatos de quienes compartieron el combate con su hijo, lo que realmente sucedió en aquellos días fatídicos. Este conocimiento le otorgó una paz inmensa y le permitió cerrar un ciclo de dolor.

La búsqueda de justicia y reconocimiento para los caídos también se materializó cuando los restos de Jorge fueron identificados en 2018. Nélida, con el anhelo de rendir homenaje a su hijo, viajó a las islas Malvinas en 2019, un viaje cargado de significados y emociones. A lo largo de su vida, Nélida y su esposo, Manuel Alfredo, se dedicaron a la actividad tambera en San Alberto, sosteniendo su familia en tiempos difíciles. Tras el fallecimiento de Manuel, Nélida se mudó a Cortínez, pero su amor por Jorge nunca se desvaneció.

El legado de Nélida se extiende más allá de su familia; se ha convertido en un referente para los veteranos y la comunidad de San Andrés de Giles. Alberto Puglielli, un veterano de la guerra, la describió como una mujer de otro tiempo, una madre que vivió con dignidad y orgullo por su hijo, quien sacrificó su vida en defensa de la patria. La historia de Nélida Maciel es un recordatorio del sacrificio y el dolor de muchos en Argentina, y su memoria seguirá viva en cada acto de homenaje y recuerdo por aquellos que lucharon en Malvinas.