En el vasto universo del fútbol, hay relatos que trascienden las cifras y estadísticas, mostrando cómo este deporte une a personas de diferentes partes del mundo. Este es el caso de Abdulbosit Valixonov y Jakhongir Fayzullaev, dos periodistas uzbekos que han recorrido miles de kilómetros desde su país para seguir a la selección argentina en el Mundial de fútbol. Su travesía comenzó en Tashkent, donde, después de un vuelo de más de 15 horas, aterrizaron en Nueva York el 7 de junio, con una inversión de 5 mil dólares y enfrentando una compleja odisea para obtener la visa y la acreditación de la FIFA. Su objetivo era claro: convertirse en los primeros representantes de Uzbekistán en cubrir un Mundial en vivo.

La Copa del Mundo de este año tiene un significado particular para Valixonov y Fayzullaev. No solo se trata de su primera experiencia profesional en el torneo más prestigioso del fútbol, sino que también marca un hito para el deporte en su país, que durante décadas soñó con la posibilidad de competir en un evento de esta magnitud. La selección uzbeka, aunque eliminada en la fase de grupos, ha dejado una huella imborrable en la vida de estos periodistas, quienes se sienten afortunados de ser testigos de un momento que representa un avance significativo para el fútbol en Uzbekistán.

"Estamos muy agradecidos de poder vivir el día en que nuestro país participó en un Mundial. Es una experiencia única e irrepetible. Es un gran orgullo estar aquí y poder contar esta historia", expresó Valixonov, quien sorprendió a muchos con su dominio del español, idioma que aprendió sin haber estado nunca en un país hispanohablante. Su pasión por el fútbol argentino, en particular por figuras como Lionel Messi y Diego Simeone, fue la motivación que lo llevó a estudiar el idioma.

El viaje hacia Estados Unidos no fue una tarea sencilla para estos dos profesionales. En sus relatos, comparten cómo la distancia y la burocracia complicada para conseguir la visa y la acreditación fueron obstáculos significativos que lograron superar. A pesar de la eliminación de Uzbekistán en la primera ronda, donde se enfrentaron a selecciones de alto nivel como Portugal, Colombia y la República Democrática del Congo, Valixonov y Fayzullaev decidieron no permitir que la frustración empañara su experiencia. En cambio, abrazaron cada momento, reconociendo que la oportunidad de aprender y crecer como periodistas ha sido invaluable.

"A pesar de que nuestra participación fue breve, enfrentamos a equipos de gran calidad y nos llevamos una enorme experiencia. Estoy convencido de que dentro de cuatro años volveremos a ser una selección más fuerte y competitiva", comentó Valixonov, reafirmando su optimismo por el futuro del fútbol uzbeko. Su resiliencia y entusiasmo son un reflejo del espíritu de muchos hinchas y jugadores que persiguen sus sueños en el deporte.

Además de seguir las andanzas de su selección, la Copa del Mundo les ha brindado la oportunidad de cubrir partidos de algunas de las selecciones más emblemáticas del fútbol mundial. "Al inicio, nuestro enfoque era exclusivamente en Uzbekistán, pero luego tuvimos la oportunidad de cubrir encuentros de Argentina, Brasil y España. Eso es un privilegio para nosotros, y ahora solo queremos disfrutar de este gran festival del fútbol", afirmaron, dejando en claro que su pasión por el deporte va más allá de su país.

La historia de Valixonov y Fayzullaev es un testimonio de cómo el fútbol puede unir a las personas, creando vínculos a través de la cultura y la lengua. Su dedicación y amor por el deporte han hecho que aprendan español, no solo para seguir el Mundial, sino para contar las historias detrás de cada partido y de cada jugador. En un mundo donde las distancias geográficas parecen desdibujarse gracias a la tecnología y la comunicación, sus relatos son un recordatorio de que el fútbol es un lenguaje universal, capaz de conectar a personas de diferentes rincones del planeta.