En un nuevo capítulo de la histórica lucha por los derechos de los jubilados en Argentina, la tradicional ronda de los miércoles frente al Congreso Nacional congregó a una multitud de adultos mayores que exigían mejoras en sus condiciones de vida. En esta ocasión, dos mujeres jubiladas, ambas de más de 60 años, decidieron encadenarse a un semáforo como forma de visibilizar la crítica situación sanitaria y social que enfrentan en el país. Este acto de protesta se desarrolló en medio de un fuerte despliegue policial que acompañó la movilización, resaltando la tensión que persiste entre los manifestantes y las autoridades.

Una de las jubiladas, de 69 años, compartió su angustiante experiencia con los medios, destacando la falta de acceso a servicios de salud vitales. "Nos están quitando el derecho a vivir debido a que nos quitaron las prestaciones médicas. No nos queda otra que hacer esto. Es por la salud, los recortes en el PAMI son espantosos", expresó con la voz entrecortada. Según su relato, ha enfrentado la negativa del PAMI para autorizarse estudios médicos esenciales, como una colonoscopía, que no puede costear por su alto precio. La falta de atención médica adecuada no solo afecta su calidad de vida, sino que pone en riesgo su salud.

La segunda mujer, también jubilada, expuso su dura realidad económica, revelando que debe afrontar el costo de su tratamiento para el asma de su propio bolsillo. "El remedio me lo tengo que pagar 80 mil pesos y gano 350 mil. Muchos jubilados hoy usamos garrafas, que salen 29 mil, ¿cómo hacemos?", cuestionó durante la protesta. Ambas mujeres coincidieron en que la actual crisis económica y sanitaria las ha llevado a tomar decisiones desesperadas, ante la ausencia de respuestas efectivas por parte de las autoridades y la continua reducción de beneficios.

El eje central de la movilización se centró en la denuncia de restricciones al acceso a medicamentos y prestaciones médicas, que se han intensificado en los últimos meses. Durante años, la ronda de los miércoles se ha establecido como un espacio de resistencia y visibilización de la vulnerabilidad de los adultos mayores en Argentina, un grupo que enfrenta cada vez más desafíos en un contexto de crisis económica creciente.

En abril, los jubilados que perciben el haber mínimo recibirán un total de $450.319,31. Este monto incluye un incremento por movilidad de aproximadamente $11.000 y un bono extraordinario de $70.000, que se mantiene congelado desde 2024. Sin embargo, los manifestantes sostienen que estas cifras son insuficientes para cubrir los costos de medicamentos, servicios básicos y gastos diarios, en un contexto de inflación constante.

La urgencia de su situación se hizo evidente cuando las mujeres encadenadas enfatizaron que su falta de acceso a tratamientos médicos esenciales podría costarles la vida. Una de ellas relató que necesita operarse tras haber superado varios tumores, pero no puede realizarse los estudios necesarios. "Me tienen que operar después de superar varios tumores. Tengo que hacer estudios médicos y no puedo", afirmó, mostrando la documentación que respalda su situación actual. La negativa del PAMI a autorizar prácticas como la colonoscopía se ha prolongado durante un año, dejando a muchos jubilados en una situación crítica.

La otra jubilada también denunció el exorbitante costo de los medicamentos y la dificultad de hacer frente a gastos esenciales, como la compra de garrafas de gas para calefacción. En un clima de creciente preocupación, cuestionó: "Gano 350 mil pesos y la garrafa sale 29 mil, ¿cómo hacemos?". Esta situación evidencia la necesidad urgente de una respuesta por parte de las autoridades, que hasta el momento parece lejana, dejando a los jubilados y pensionados en una lucha constante por sus derechos más básicos.