El 10 de marzo de 1976, Isabel Perón, presidenta de Argentina, hizo su entrada en la sede de la Confederación General del Trabajo (CGT) en el marco de una compleja situación económica. Acompañada por importantes líderes sindicales, la mandataria se enfrentaba al desafío de convencer a los representantes gremiales sobre un incremento salarial del 20% que había generado descontento entre muchos de ellos.

La reciente designación de Emilio Mondelli como ministro de Economía había despertado expectativas y críticas. Mondelli, quien asumió el cargo el 4 de febrero, había presentado un plan económico que contaba con el respaldo de la CGT y de las 62 Organizaciones, pero no todos en el peronismo compartían esta visión. El gobernador de Buenos Aires, Victorio Calabró, había calificado las propuestas de Perón como perjudiciales para los trabajadores, sugiriendo que estaban destinadas a empobrecer aún más a la clase obrera. Esto provocó que algunos diputados solicitaran su interpelación, lo que evidenció la creciente tensión política.

Durante la reunión, Isabel Perón firmó el Decreto 906, que no solo estipulaba el aumento salarial mencionado, sino que también establecía un Consejo de las Remuneraciones y la Productividad, que quedaría en suspenso hasta la aprobación de una ley por parte del Congreso. A pesar del esfuerzo por mantener la calma, los líderes sindicales manifestaron su preocupación por la situación económica y la necesidad de un esfuerzo compartido, destacando que el peso de la crisis no debía recaer únicamente sobre los trabajadores. El acto fue transmitido por cadena nacional, poniendo de manifiesto la relevancia del momento histórico que se estaba viviendo en el país.