A partir del 1 de julio, los usuarios del transporte público en la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia experimentarán un nuevo ajuste en las tarifas. Este aumento del 4,1% afectará a los pasajes de colectivos, subtes y peajes, en un contexto donde el sistema de transporte se enfrenta a la necesidad de adaptarse a las fluctuaciones económicas y mantener su operatividad. La medida responde a un esquema de actualización automática que toma como base el Índice de Precios al Consumidor (IPC) proporcionado por el INDEC, que fue del 2,1%. A este incremento se le suma un ajuste adicional del 2% para los servicios administrados por ambas jurisdicciones.

Este nuevo cuadro tarifario impactará directamente en los costos de viaje para los usuarios. En el caso de las 31 líneas de colectivos que operan exclusivamente en la Ciudad, el boleto mínimo pasará de $788,28 a $820,99 para quienes utilicen una tarjeta SUBE registrada. Esta medida busca sostener el funcionamiento del servicio ante el incremento de costos operativos. Por su parte, los colectivos que dependen de la provincia también experimentarán un aumento del 4,1%, lo que elevará el costo del pasaje mínimo a $1.057,25.

Es importante destacar que las líneas de colectivos de jurisdicción nacional no estarán sujetas a este incremento, ya que disponen de un cronograma tarifario diferente aprobado por la Secretaría de Transporte. Actualmente, estas líneas tienen un boleto mínimo de $728,28, que se incrementará a $742,81 a partir del 15 de julio, un aumento del 2%. Este ajuste también contempla tarifas diferenciadas para usuarios que acceden a la Tarifa Social y aquellos sin tarjeta nominalizada.

El subte, por su parte, no se queda atrás en este reajuste. El pasaje general aumentará un 4,1%, pasando de $1.558 a $1.621 para aquellos que cuenten con la tarjeta SUBE registrada. Aquellos usuarios que no posean una tarjeta nominalizada deberán abonar $2.541 por cada viaje. Sin embargo, se mantienen beneficios para grupos específicos, como la Tarifa Social, que continuará a $567, el boleto estudiantil a $226 y el Premetro a un costo de $567,35.

Además de los aumentos, también se mantienen los descuentos para pasajeros frecuentes, que pueden acceder a reducciones automáticas del 20%, 30% y hasta 40% según la cantidad de viajes mensuales que realicen. Esta estrategia busca incentivar el uso del transporte público y aliviar el impacto económico en los usuarios más asiduos. La intención es crear un sistema más accesible y que promueva el uso del transporte público en un contexto de crisis económica.

Desde la empresa Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (SBASE) se han recordado las exenciones de pasajes para jubilados, pensionados, personas con discapacidad, así como aquellos que se encuentran en lista de espera para trasplantes. Este tipo de políticas son fundamentales para asegurar la inclusión social y garantizar que los sectores más vulnerables puedan acceder a los servicios de transporte sin costo alguno.

Por último, el sistema de pago seguirá siendo diverso, aceptando no solo la tarjeta SUBE, sino también tarjetas de débito y crédito sin contacto, además de códigos QR en los molinetes multipago. Esta flexibilidad en los métodos de pago es un paso hacia la modernización del sistema de transporte, facilitando el acceso y la comodidad para todos los usuarios.