En Cafayate, provincia de Salta, un incendio de grandes proporciones está causando estragos en áreas de dunas y bosques protegidos, con la devastación ya superando las 200 hectáreas de vegetación nativa. Este siniestro, que ha requerido un esfuerzo conjunto de brigadistas, bomberos voluntarios y recursos aéreos, pone en jaque no solo la fauna y flora local, sino también la salud de la comunidad, ante la incertidumbre de las condiciones meteorológicas que podrían agravar la situación. El impacto ambiental de este evento es significativo, ya que afecta a un ecosistema delicado y vital para el equilibrio de la región.
El ministro de Seguridad y Justicia de Salta, Gaspar Solá Usandivaras, visitó el campamento de los bomberos que trabajan en la zona afectada y destacó la gravedad del daño ambiental. "Estos bosques son esenciales para proteger la región del avance de los médanos y actúan como reguladores de temperatura y lluvia", señaló el funcionario. La situación se complica aún más por la presencia del viento zonda, que con ráfagas que superan los 70 kilómetros por hora, ha favorecido la expansión de las llamas, complicando los esfuerzos de contención.
Las operaciones para combatir el fuego han incluido el uso de un avión hidrante que realiza descargas estratégicas de agua. Según Solá, el avión cuenta con una cisterna de aproximadamente 3.000 litros y ha realizado más de 23 vuelos en un solo día, una tarea que se prevé que continuará durante varios días. "Estamos trabajando de manera coordinada con los brigadistas en tierra, pero la situación es crítica y requiere un esfuerzo sostenido", afirmó el ministro.
Gabriel Domingo, presidente de los Bomberos Voluntarios de Cafayate, describió la situación como devastadora, señalando que el incendio ha alcanzado áreas que previamente se encontraban a salvo. En su declaración a los medios, Domingo enfatizó que la magnitud del incendio ha transformado el paisaje en un "desierto", haciendo referencia a los sectores del este de la Ruta 68 y las áreas de monte virgen que han sido consumidas por las llamas.
A pesar de que la Ruta 68 permanece abierta al tránsito, se aconseja a los conductores que extremen las precauciones debido a la presencia de equipos de emergencia en pleno trabajo. Las autoridades han hecho un llamado a la población para que tome conciencia sobre los peligros de las quemas no controladas, que pueden desembocar en situaciones como la que se está viviendo en Cafayate, poniendo en riesgo tanto a los habitantes como al delicado patrimonio ambiental de la zona.
La recuperación de las áreas afectadas por el fuego no será un proceso rápido ni sencillo. El intenso calor del incendio ha causado la esterilidad del suelo y una capa de ceniza que dificulta la recuperación de nutrientes esenciales. "Para llevar a cabo un proceso de reforestación será necesario implementar un sistema de riego, ya que el agua es un recurso escaso en Cafayate", concluyó Domingo, subrayando la importancia de una planificación adecuada para la restauración del ecosistema.
Hasta el momento, no se han reportado daños materiales a viviendas ni pérdidas de animales, aunque algunos brigadistas han sufrido lesiones menores y problemas respiratorios debido a la inhalación de humo. La labor de los bomberos y brigadistas se ha visto dificultada por las ráfagas de viento zonda, que han incrementado el riesgo para quienes están en la primera línea de combate contra el fuego, lo que plantea un desafío adicional en esta emergencia que aún no da señales de amainar.



