La selección paraguaya de fútbol logró un triunfo significativo al vencer por 1-0 a Turquía, a pesar de jugar con un hombre menos durante más de 50 minutos debido a la expulsión de Miguel Almirón. Este resultado no solo resalta la tenacidad del equipo dirigido por Gustavo Alfaro, sino que también les permite seguir soñando con avanzar a la siguiente fase del Mundial 2026. Ahora, el combinado sudamericano está obligado a conseguir una victoria en su próximo encuentro contra Australia para asegurar su lugar en los dieciseisavos de final, sin depender de otros resultados.
El partido, disputado en el Estadio de la Bahía de San Francisco, comenzó de manera espectacular para Paraguay, que abrió el marcador apenas pasados 65 segundos de juego. Matías Galarza Fonda, quien había sido uno de los cambios estratégicos de Alfaro, anotó un gol crucial tras una rápida combinación de pases que culminó en un remate preciso desde el borde del área. Este tanto no solo fue un golpe anímico para el equipo paraguayo, sino que también representó un respiro en medio de la incertidumbre que rodeaba a Galarza tras recibir noticias del club River Plate sobre su futuro.
El desarrollo del encuentro tomó un giro inesperado cuando, a los 34 minutos de la primera mitad, Paraguay se encontró con la expulsión de su estrella Almirón. El jugador, en un momento de tensión en el campo, se tapó la boca para dirigirse a un rival, lo que llevó al árbitro a recurrir al VAR y aplicar la nueva regla que castiga severamente este tipo de gestos. Esta decisión dejó a Paraguay en una situación crítica, con la necesidad de reorganizarse y mantener la ventaja obtenida.
A partir de la expulsión, Turquía tomó el control del balón, intentando desgastar a un Paraguay que se replegó en su campo. Los jugadores paraguayos, conscientes de la importancia de mantener la ventaja, optaron por un juego físico y defensivo, lo que generó un ambiente de fricción y disputas constantes en el terreno de juego. Sin embargo, a pesar del dominio territorial de los turcos, no pudieron concretar sus oportunidades, destacándose una ocasión en la que Mert Muldur impactó el travesaño con un cabezazo tras un tiro libre.
El segundo tiempo estuvo marcado por la interrupción constante del juego, lo que favoreció a Paraguay al permitirles enfriar el ritmo del partido. A pesar de que Turquía buscó constantemente el gol del empate, la defensa paraguaya, liderada por un Gustavo Gómez sólido en la zaga, se mantuvo firme ante los embates rivales. La estrategia de los sudamericanos se centró en aprovechar los contraataques, aunque no lograron concretar más oportunidades claras para aumentar la ventaja.
Con el pitazo final, Paraguay celebró una victoria que no solo les permite seguir en la lucha por avanzar en el torneo, sino que también refleja la resiliencia del equipo ante adversidades. A medida que se acercan al crucial partido contra Australia, la presión aumenta, pero también la motivación de un equipo que ha demostrado su capacidad para superar obstáculos. La selección paraguaya, con esta victoria en su haber, se prepara para un desafío que podría marcar su camino en el Mundial, llevando la esperanza de todo un país en sus hombros.



