La fiscal Paula Barros formalizó la imputación de dos individuos, Diego G. y R. A. Vázquez, ambos de 44 años, por el asesinato de Oscar Ramón Sarria, un comerciante de 62 años, ocurrido el pasado 25 de marzo en el norte de Rosario. Este hecho criminal, que ha generado una profunda conmoción en la comunidad, tuvo lugar en la despensa que Sarria atendía, ubicada en Machaín al 1800, donde fue sorprendido por sus agresores. La audiencia se llevó a cabo en el Centro de Justicia Penal, presidida por el juez Federico Rébola, quien escuchó los detalles del caso a partir de la acusación presentada por la fiscalía.
La reconstrucción de los hechos, realizada por las autoridades, indica que Sarria fue atacado cuando se acercó a la ventana de su local tras percibir un ruido sospechoso. En ese momento, recibió al menos dos disparos de un arma calibre .40, lo que le causó la muerte. Lamentablemente, en la escena se encontraba también un niño de 10 años, hijo de la pareja de la víctima, quien fue testigo del atroz suceso.
Según la imputación, los atacantes actuaron de manera coordinada: Vázquez y un cómplice aún no identificado descendieron de un vehículo, mientras que Diego G. permanecía al volante en las cercanías. Esa noche, el coche, un Chevrolet Astra, fue estacionado a escasos 300 metros de la despensa, lo que fue crucial para el avance de la investigación. Las autoridades lograron rastrear el vehículo a través del sistema de seguridad Lince y posteriormente lo encontraron en un complejo Fonavi de Villa Gobernador Gálvez.
Dentro del automóvil, se halló una huella dactilar que resultó fundamental para identificar a Vázquez como uno de los implicados. La fiscal Barros argumentó que Diego G. había conducido el coche hacia la zona de la vivienda de Sarria, donde Vázquez y el otro agresor se bajaron para llevar a cabo el ataque. Se determinó que el grupo había llegado al lugar alrededor de las 23:20 y se acercaron a la despensa, utilizando una ventana oxidada que emitía un sonido característico al abrirse, lo que atrajo la atención del comerciante.
Testigos del hecho relataron que Sarria, al escuchar el ruido, se aproximó a la ventana y alcanzó a pronunciar un saludo antes de ser baleado. Este crimen ha impactado a la comunidad, no solo por la brutalidad del hecho, sino también por la frialdad con la que se llevó a cabo el ataque. Tras disparar, los agresores huyeron corriendo hacia el Chevrolet Astra, que los esperaba con el motor encendido en la calle Ramos Mejía, logrando escapar rápidamente del lugar, según lo informado por fuentes locales.
Además del homicidio, la fiscalía también imputó a Vázquez por la portación ilegal de un arma de fuego de guerra agravada, dado su historial delictivo previo. En noviembre de 2022, Vázquez había sido condenado a cinco años de prisión por un robo calificado en el que utilizó un arma de fuego. La combinación de antecedentes penales y la evidencia recolectada en la escena del crimen ha llevado a las autoridades a tomar acciones decisivas en este caso.
La rápida identificación y localización del vehículo utilizado en el ataque ha sido un factor determinante para la Fiscalía, que ahora trabaja para esclarecer los detalles restantes del crimen y llevar a los culpables ante la justicia. La comunidad de Rosario espera respuestas y justicia por un hecho que ha dejado una profunda herida y ha puesto de relieve la problemática de la violencia en la ciudad.



