Greenpeace reclamó a las administraciones una respuesta “urgente y ambiciosa” ante los nuevos récords de temperatura registrados en el mar. Entre ellos, destacó los más de 33 °C medidos la semana pasada en la boya de Sa Dragonera, en Mallorca, en el marco del progresivo calentamiento del Mediterráneo.

La organización ambiental sostuvo que las autoridades deben reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, acelerar el abandono de los combustibles fósiles y reforzar la protección y la restauración de los ecosistemas marinos. “Estamos llevando al Mediterráneo a una situación sin precedentes. Cada décima de grado que gana el mar supone más energía disponible para alimentar fenómenos meteorológicos extremos y un mayor impacto sobre los ecosistemas marinos”, afirmó Elvira Jiménez, responsable de Adaptación al Cambio Climático de Greenpeace.

Según la entidad, las aguas que rodean la península ibérica y las islas se calientan un 67% más rápido que el promedio mundial, a un ritmo de 0,25 °C por década. En el extremo norte de España, la boya de Bilbao-Vizcaya registró temperaturas récord para el mes desde abril y superó los 25,2 °C en julio.

Greenpeace también señaló que la temperatura global de los océanos alcanzó el mes pasado un máximo histórico por segundo mes consecutivo, de acuerdo con datos de Copernicus. Además, indicó que la ola de calor marina que afecta actualmente al Mediterráneo fue clasificada en categoría 4, considerada extrema.