La conciliación obligatoria establecida por los gobiernos nacional y provincial en relación al cierre de la planta de FATE sigue vigente, aunque sus efectos son limitados. Ambas partes en conflicto, la empresa y el sindicato SUTNA, han aceptado la legalidad de esta medida y se han comprometido a un periodo de negociación de 15 días con la esperanza de resolver la situación.

A pesar de la buena voluntad manifestada, la conciliación no ha logrado cambiar la realidad de la planta, que permanece cerrada. Los trabajadores despedidos aún no han sido reincorporados, y no se ha llevado a cabo el desalojo de los empleados que mantienen una ocupación como forma de protesta. Esta situación se complica por un desacuerdo crucial: la empresa condiciona la suspensión de despidos a la liberación de la fábrica, mientras que el sindicato sostiene que no puede liberar las instalaciones sin que se efectúen las reincorporaciones.

La medida oficial, por el momento, solo busca suspender los efectos legales de los despidos y evitar acciones unilaterales. En un futuro, se espera que se discuta un plan de reactivación para la planta ubicada en San Fernando. Sin embargo, la realidad es que la producción está paralizada y la empresa ha indicado que no tiene planes de reanudar actividades, ya que carece de insumos y no hay tareas en curso. Así, la conciliación se presenta como una “pausa formal” en el proceso de desvinculación, sin generar cambios sustanciales en el empleo ni en la producción, y se ha informado a los empleados que las indemnizaciones están disponibles para quienes deseen cobrarlas.