Un incendio de grandes proporciones se desató en un depósito de garrafas en Mariano Acosta, una localidad del partido de Merlo, en la provincia de Buenos Aires. La emergencia comenzó en horas de la tarde y se extendió rápidamente, generando una intensa actividad de los servicios de emergencia y un clima de pánico entre los residentes de la zona. La situación se complicó debido a la naturaleza del material involucrado, lo que exigió una respuesta inmediata y coordinada por parte de diversas fuerzas de seguridad y asistencia.

El siniestro tuvo su origen en un establecimiento ubicado sobre la calle Constituyentes, en el cruce con Bustillo y Colombres. La presencia de garrafas de gas en el lugar hizo que las llamas se propagaran con rapidez, provocando varias explosiones que se escucharon a varios metros a la redonda. Los testimonios de los vecinos reflejan el miedo y la incertidumbre que se vivieron en esos momentos, ya que muchas familias optaron por autoevacuarse ante el riesgo inminente. La combinación de fuego y explosiones generó una atmósfera de caos, llevándolos a abandonar sus hogares por precaución.

Los Bomberos Voluntarios de la región, junto a efectivos policiales y personal de emergencias médicas, se encontraban trabajando en el lugar para controlar el incendio y evitar que el fuego se extendiera a las viviendas aledañas. La magnitud del siniestro requirió la movilización de varias dotaciones, que luchaban contra las llamas en un contexto complicado. Las autoridades locales instaron a los ciudadanos a evitar la circulación por la zona afectada, ya que el riesgo no solo provenía del incendio, sino también de las posibles explosiones que podían ocurrir en cualquier momento.

Hasta el momento, no se han reportado víctimas fatales ni heridos graves, aunque se están llevando a cabo las tareas de control y evaluación de daños. Sin embargo, el propietario de un local de electricidad ubicado frente al depósito afectado compartió su experiencia aterradora durante el episodio. Francisco, quien se encontraba en su negocio al momento del incidente, relató que las explosiones fueron tan potentes que objetos comenzaron a volar por el aire, obligándolo a cerrar su local y cortar la electricidad de inmediato para evitar mayores complicaciones.

El comerciante destacó que su vivienda está adyacente al negocio y que ya había sufrido daños significativos debido a la explosión de una garrafa que impactó contra su tanque de agua. “Está todo estallando, salen cosas volando por el aire. Tengo miedo de salir”, expresó, describiendo la situación angustiante mientras los ruidos de las detonaciones resonaban de fondo. Su testimonio es un reflejo del temor colectivo que embargó a los vecinos que se vieron sorprendidos por la inesperada emergencia.

Este incidente pone de manifiesto la importancia de contar con protocolos de seguridad y prevención en áreas donde se manipulan o almacenan materiales peligrosos. La comunidad, además de enfrentar el susto y los daños materiales, debe ahora lidiar con las secuelas psicológicas que eventos como este pueden generar. Las autoridades están evaluando la situación y se espera que en los próximos días se realicen inspecciones más exhaustivas para garantizar la seguridad de los ciudadanos y evitar que situaciones similares se repitan en el futuro.