Diego Santilli, actual ministro del Interior, ha intensificado su agenda de encuentros con mandatarios provinciales en un esfuerzo por consolidar un marco de consenso que permita la continuidad de la estabilidad legislativa para su partido, La Libertad Avanza. Esta estrategia es vital, especialmente en un contexto donde las sesiones extraordinarias han permitido la aprobación de leyes clave, incluyendo la reforma laboral y la modificación de la edad de imputabilidad, reduciéndola a 14 años. La búsqueda de acuerdos se convierte en un eje central para asegurar que los proyectos impulsados por el Ejecutivo no enfrenten un obstáculo significativo en el Congreso.

Este viernes, Santilli tiene programado un viaje a Mendoza, donde se reunirá con el gobernador Alfredo Cornejo, un aliado estratégico del oficialismo. Cornejo ha sido un referente importante, no solo a nivel provincial, sino también a nivel nacional, dado su papel en foros internacionales como el reciente Argentina Week en Nueva York, donde se promovieron inversiones en el país. La relación entre la Casa Rosada y los gobernadores se ha fortalecido en los últimos meses, lo que ha permitido que La Libertad Avanza obtenga una serie de victorias legislativas que han marcado el inicio de un nuevo ciclo político.

La buena performance del partido en el Congreso se debe en gran medida a la colaboración de los gobernadores, quienes han jugado un papel crucial al proporcionar los votos necesarios para aprobar diversas iniciativas. Entre los logros recientes se encuentra el acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea, así como la media sanción de la ley de glaciares y la designación de Fernando Iglesias como embajador argentino en Suiza. Estos avances legislativos resaltan la importancia de mantener una red de apoyos políticos en un contexto donde la situación económica del país es cada vez más compleja.

El desafío de Santilli no es menor, ya que las provincias enfrentan serias dificultades financieras debido a una caída sostenida en la recaudación durante los últimos siete meses. Esta situación ha llevado a muchas jurisdicciones a depender cada vez más de las transferencias de fondos de la Nación. Asimismo, el cierre de paritarias docentes en varias provincias representa un reto adicional, complicando aún más la salud financiera de las arcas provinciales, que se ven ahogadas a pesar de los giros de Aportes del Tesoro Nacional que alcanzan los 47 mil millones de pesos en el último tiempo.

Recientemente, la Casa Rosada distribuyó 47 mil millones de pesos entre once provincias aliadas, el monto más alto entregado en lo que va del año 2026. Sin embargo, al desglosar esta cifra, resulta que cada provincia recibirá poco más de 30 millones de dólares, lo que pone en evidencia la insuficiencia de los recursos para atender las necesidades crecientes de los territorios. En este marco, la gestión de Santilli se enfrenta a la presión de equilibrar el apoyo a las provincias con la necesidad de garantizar la estabilidad política y legislativa de su gobierno.

Por último, las negociaciones con los gobernadores también se ven afectadas por el clima de incertidumbre generado por el escándalo de la criptoestafa $Libra y las denuncias que involucran a miembros de su gabinete, como Manuel Adorni. En este contexto, el proyecto de reforma electoral que busca eliminar las PASO se suma a la lista de temas que requieren atención urgente. Así, la tarea de Santilli se presenta como un delicado equilibrio entre la construcción de consensos y la gestión de crisis que amenazan la estabilidad de su gobierno.