El papa León XIV manifestó su “profunda tristeza” por la devastación provocada por el terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el sábado la región de Nusa Tenggara Oriental, en Indonesia. El sismo tuvo su epicentro en la isla de Flores y fue seguido por numerosas réplicas a lo largo de la jornada. Horas después, otro movimiento telúrico, de magnitud 6,9, afectó a la isla de Sumatra.

En un mensaje dirigido al arzobispo de Ende, Paulus Budi Kleden, y firmado por el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, el Pontífice transmitió su “espiritual solidaridad y cercanía a quienes sufren las consecuencias de esta calamidad”, especialmente a las personas heridas y desplazadas. También expresó su respaldo a las autoridades civiles y eclesiásticas que trabajan en las tareas de asistencia humanitaria.

León XIV aseguró además sus oraciones por el personal de emergencia que participa en las operaciones de rescate y recuperación. En el mismo mensaje, encomendó a los fallecidos a la “amorosa misericordia de Dios omnipotente” e invocó “las divinas bendiciones de consuelo y fortaleza”.

Según el último balance difundido este lunes por las autoridades indonesias, el desastre dejó 68 muertos y alrededor de 13.000 personas desplazadas. La Agencia Nacional para la Gestión de Desastres informó que más de 900 viviendas quedaron destruidas y que casi otras 450 sufrieron daños como consecuencia de los temblores.