El invierno de 2025-2026 se destacó en el Pacífico Noroeste por ser uno de los más cálidos en la historia reciente, un fenómeno que ha traído consigo una serie de consecuencias imprevistas. A pesar de que las precipitaciones de nieve han sido menores, el riesgo de avalanchas ha aumentado notablemente, debido a la creación de inestables capas de hielo que se forman bajo la nieve. Esta situación, que ha sido objeto de estudio por parte de investigadores de la Universidad de Washington, ha complicado la gestión de la seguridad en las áreas montañosas, donde las condiciones meteorológicas son cada vez más impredecibles.
En el año 2026, las avalanchas se han vuelto más peligrosas no por un incremento en la cantidad de nieve, sino por el cambio en las características del manto nivoso. La ocurrencia de lluvias sobre la nieve, un evento poco común en altitudes elevadas, ha dado lugar a la formación de capas de hielo inestables que facilitan deslizamientos repentinos, con una capacidad destructiva considerablemente mayor. Esta transformación en el manto nivoso representa un desafío significativo para los expertos que deben evaluar y mitigar el riesgo de avalanchas en estas regiones.
El aumento de las temperaturas en el invierno ha permitido que las precipitaciones caigan en forma de lluvia, generando costras de hielo cuando las temperaturas rondan los 0 °C. Estas costras, que se forman sobre la nieve existente, son cubiertas por nuevas capas de nieve, pero su inestabilidad incrementa la probabilidad de desprendimientos peligrosos. Este fenómeno ha sido documentado por Clinton Alden, investigador principal de la Universidad de Washington, quien advierte que las regiones que históricamente se consideraban frías podrían experimentar un aumento en la cantidad de episodios de lluvias invernales y formación de hielo.
Los datos recopilados han revelado la presencia de precipitaciones líquidas en altitudes de hasta 3.000 metros, donde antes solo se registraban nevadas. John Stimberis, un experto en pronósticos de avalanchas del Departamento de Transporte del estado de Washington, ha reportado casos en Montana y Wyoming donde se han registrado lluvias en lugares que tradicionalmente solo recibían nieve. Un análisis de 25 años de datos meteorológicos, también realizado por la Universidad de Washington, ha establecido que la formación de costras de hielo está directamente relacionada con un incremento en el riesgo de avalanchas, especialmente en las regiones interiores del país.
El estudio también señala que las características del terreno influyen en cómo estos fenómenos se manifiestan. En áreas marítimas, como las Cascadas occidentales, el aumento de temperatura genera nieve más blanda, lo que puede disminuir el riesgo asociado a las costras de hielo. Sin embargo, en las zonas continentales del este de Washington, Idaho y Montana, se ha observado un aumento en los días con lluvias sobre la nieve, lo cual resulta en la formación de capas de hielo frágil que favorecen avalanchas repentinas.
Este nuevo escenario desafía las suposiciones y modelos que tradicionalmente han utilizado los especialistas en avalanchas. Jessica Lundquist, profesora y directora del Grupo de Ciencias Ambientales y Geoespaciales de la Universidad de Washington, explica que, aunque se han perfeccionado las mediciones de profundidad y volumen de nieve, los modelos actuales no reflejan adecuadamente la estructura interna del manto nivoso ni los diferentes tipos de cristales que incrementan el riesgo de aludes. En consecuencia, se hace evidente la necesidad de revisar y actualizar los enfoques utilizados para la predicción y gestión del riesgo de avalanchas, considerando la complejidad de las nuevas condiciones climáticas que enfrentan estas regiones.



