Casi el 40% de la población mundial estuvo expuesta a niveles peligrosos de ozono troposférico durante los primeros ocho meses de 2026, según un análisis global publicado por el Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS). El organismo es gestionado por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (CEPMPM) en nombre de la Comisión Europea.

El informe, denominado “Atmosphere Watch”, presenta una evaluación de la contaminación atmosférica transfronteriza registrada en ese período. El relevamiento contempla, entre otros fenómenos, la presencia de ozono, el humo generado por la quema de biomasa y el polvo proveniente de los desiertos, además de los episodios que incidieron en la calidad del aire en los distintos continentes.

El ozono troposférico se forma cuando contaminantes precursores, como los óxidos de nitrógeno y los compuestos orgánicos volátiles, reaccionan ante la luz solar. Esas sustancias provienen de actividades y fuentes diversas, entre ellas el transporte, la industria, los solventes de uso doméstico, la vegetación y los incendios forestales. Las olas de calor pueden favorecer este proceso.

De acuerdo con Copernicus, la combinación de altas temperaturas y contaminación de origen humano provocó concentraciones elevadas de ozono troposférico en numerosas regiones durante 2026. La exposición a este contaminante puede afectar la salud humana, los ecosistemas y el rendimiento de los cultivos. El análisis también describe el impacto de los episodios de contaminación sobre las personas, los medios de vida y el ambiente, e identifica a Asia como la región más afectada.