El metabolismo y la motivación para realizar actividad física difieren notablemente entre mujeres y hombres, y esto se debe en gran parte a las variaciones hormonales que experimentan las mujeres a lo largo de su ciclo menstrual. Estas fluctuaciones tienen un impacto directo en la energía, el ánimo y la capacidad de respuesta ante el entrenamiento, tanto en su etapa fértil como en la menopausia.
La ginecóloga Cintia Caramés, especialista en ginecología regenerativa, explica que el cuerpo femenino se rige por un ciclo hormonal que influye en la utilización de energía durante el ejercicio. Durante el ciclo menstrual, los niveles de estrógeno y progesterona, así como la testosterona, varían, lo que afecta no solo la función reproductiva sino también el metabolismo y la motivación para entrenar. Esto indica que la fisiología femenina responde de manera diferente al ejercicio en comparación con los hombres.
Por su parte, la endocrinóloga Laura Maffei señala que las mujeres tienden a utilizar más grasas como fuente de energía en comparación con los hombres, quienes dependen en mayor medida de la glucosa. Esto no implica que su capacidad de entrenamiento sea inferior, sino que la forma en que sus cuerpos procesan la energía es distinta. Claudia Lescano, especialista en Medicina del Ejercicio, resalta que durante la fase preovulatoria, cuando los niveles de estrógeno son elevados, las mujeres pueden experimentar un mejor estado de ánimo y más energía, lo que las hace más aptas para entrenamientos de alta intensidad y fuerza.


