La reciente ciclogénesis que afectó la Costa Atlántica dejó a su paso un panorama desolador en Mar del Plata, cuyas imágenes de devastación se han viralizado en las redes sociales rápidamente. La zona sur de la ciudad, especialmente entre los balnearios de San Carlos y Alfar, fue una de las más golpeadas, ya que las intensas lluvias y vientos arrasaron con médanos, vegetación costera y escaleras de acceso, transformando el paisaje en un acantilado de ocho metros donde antes había una playa. El fenómeno meteorológico ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de la infraestructura costera ante eventos climáticos extremos.

Diego Sánchez Cabezudo, guardavidas y administrador de balnearios en la región, fue uno de los primeros en recorrer la devastada área y compartió su experiencia con los medios. En una conversación con Radio Extra (102.1), describió la escena como un escenario de guerra, afirmando que "de San Carlos a Alfar, después de los rompeolas, parece que tiraron bombas. Está todo destruido. Se terminaron los médanos y las plantas". Su testimonio ilustra la magnitud del fenómeno, que no solo afectó a la zona sur, sino también al Torreón del Monje, Playa Grande y el Paseo de las Américas, donde las infraestructuras fueron severamente dañadas.

La transformación del paisaje costero es tan drástica que los residentes y turistas que visiten la playa pública se enfrentarán a un acantilado de ocho metros, ya que las escaleras de acceso han desaparecido junto con la franja de arena que antes existía. Esta erosión costera no solo ha afectado la estética del lugar, sino que ha eliminado las barreras naturales que protegían a la ciudad de la fuerza del mar. La preocupación de Cabezudo se centra en la falta de preparación ante un fenómeno de esta magnitud y la falta de medidas preventivas para mitigar el impacto de futuras tormentas.

Además de la pérdida de infraestructura y la transformación del paisaje, el problema de la basura ha sido un factor que ha contribuido a la magnitud de los daños. El guardavidas señaló que la acumulación de residuos en la costa fue uno de los elementos que agravó la situación, aunque reconoció que no es el único causante de los estragos. Este incidente ha expuesto problemas más profundos relacionados con la planificación urbana de Mar del Plata, donde el crecimiento demográfico hacia el sur no ha sido acompañado de la infraestructura necesaria para manejar adecuadamente las lluvias y la fuerza del mar.

Sánchez Cabezudo enfatizó que la falta de servicios básicos en los barrios del sur, como cloacas y gas, ha llevado a una situación de vulnerabilidad en la costa. Las estructuras de contención, como los rompeolas, han quedado inconclusas y, por lo tanto, no han podido cumplir su función de proteger la costa de la erosión y el embate de las tormentas. Esta carencia de infraestructura adecuada pone de relieve la necesidad urgente de repensar la planificación costera en la ciudad, tomando en cuenta el impacto del cambio climático y la frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos.

El guardavidas también alertó sobre la irreversibilidad del proceso de erosión que sufre la costa sur. Con una mirada crítica, advirtió que "para un ser humano ver cómo hacer individualmente con la erosión costera es imposible; estamos en un proceso irreversible". Para él, se hace necesaria la implementación de obras de defensa que protejan la costa y aseguren la seguridad de los residentes y visitantes. Mientras tanto, el Muelle de los Pescadores, un símbolo de la ciudad, también se ha visto afectado por las inclemencias climáticas, sumando a la lista de daños que Mar del Plata debe enfrentar.

En el contexto climatológico posterior al temporal, la ciudad se enfrenta ahora a un descenso en las temperaturas, con máximas que no superarán los 16°C y cielos mayormente nublados. El pronóstico para la semana indica que las condiciones invernales se mantendrán, con escasas probabilidades de lluvia concentradas en la mitad de la semana. La combinación de un paisaje devastado y el frío inminente plantea un desafío adicional para la recuperación de la costa marplatense, que aún se encuentra reponiéndose de un evento que ha dejado secuelas visibles y preocupaciones profundas sobre su futuro.