En un nuevo encuentro del ciclo de charlas titulado "Nada es tan simple", Pilar Sordo y Luis Novaresio abordaron la complejidad de las relaciones contemporáneas y el intrigante concepto de la apertura en las parejas. La conversación comenzó con una afirmación contundente de Novaresio, quien expresó su preferencia por no conocer ciertos detalles de la vida de su pareja. Esta postura, según él, puede ser un acuerdo tácito que se establece en la intimidad de la relación. Sordo, reconocida psicóloga chilena con vasta experiencia en el ámbito de la terapia, no solo apoyó esta idea, sino que profundizó en la naturaleza de los contratos emocionales que rigen las relaciones.

La discusión se centró en el valor de la monogamia, que Sordo defendió como el modelo más efectivo, aunque no el único viable. En su práctica, ha observado que las alternativas a la monogamia a menudo conllevan costos emocionales significativos. En este sentido, Sordo destacó que, a lo largo de la historia, la libertad en las relaciones se había presentado de manera desigual, favoreciendo a los hombres. Novaresio coincidió, señalando que, aunque las mujeres hoy poseen más autonomía, aún persiste una asimetría en las dinámicas de pareja.

El concepto de "contrato" se convirtió en el hilo conductor de la charla. Ambos participantes coincidieron en que cada relación, ya sea mediante acuerdos explícitos o implícitos, establece un marco de entendimiento. Estos acuerdos pueden variar desde conversaciones profundas hasta silencios compartidos, y la clave reside en la claridad con la que se comunican. Sordo subrayó que muchas crisis actuales no surgen de la intimidad física, sino de interacciones digitales que pueden malinterpretarse. Un simple "like" en redes sociales puede desencadenar malentendidos si no se establecen previamente los límites de la relación.

En este contexto, Sordo identificó que las crisis en las parejas modernas suelen originarse en la ambigüedad de los códigos de conducta. Sin una comunicación abierta, lo que podría parecer una simple interacción se convierte en un acto de traición. Novaresio, por su parte, sugirió que las parejas deberían discutir incluso cuestiones tan aparentemente triviales como el alcance de un "like" en una publicación de Instagram, no como una forma de control, sino para fomentar un entendimiento mutuo.

Al abordar el tema de la no exclusividad sexual, Novaresio mencionó ejemplos de relaciones abiertas que han tenido visibilidad mediática. Sin embargo, Sordo fue clara en su diagnóstico: nunca ha presenciado una relación de este tipo que funcione de manera sostenible. Para ella, la complejidad emocional y la inseguridad son factores que suelen desestabilizar este tipo de acuerdos, haciendo que uno de los integrantes de la pareja termine sufriendo.

La conversación derivó en la naturaleza cambiante de las relaciones. Novaresio argumentó que las reglas de un vínculo no son permanentes y que lo que puede funcionar al inicio de una relación podría no ser efectivo años después. No obstante, Sordo discrepó, afirmando que la redefinición de los acuerdos suele surgir post-crisis, lo que implica que las parejas a menudo enfrentan dificultades antes de encontrar un nuevo equilibrio.

Finalmente, la charla abordó el fenómeno de las tríadas o relaciones poliamorosas, un tema que generó incomodidad en Sordo. Ella compartió que, en su experiencia, estas configuraciones suelen dejar a uno de los miembros en una posición de vulnerabilidad. Esta conversación entre Sordo y Novaresio no solo iluminó los desafíos de las relaciones contemporáneas, sino que también invitó a una reflexión más profunda sobre cómo las dinámicas de pareja han evolucionado en la era digital y cómo la comunicación se vuelve esencial para mantenerlas saludables y satisfactorias.