La mermelada de naranja casera es una opción perfecta para darle un toque especial a las mañanas. Su aroma fresco y cítrico evoca memorias de momentos compartidos en familia, convirtiendo un desayuno rutinario en una experiencia memorable. Esta preparación no solo realza las tostadas, sino que también se adapta a la cocina gourmet, aportando un sabor distintivo a diversos platillos.

En el contexto argentino, la mermelada de naranja se ha consolidado como un esencial en desayunos y meriendas, acompañando desde galletitas hasta tortas. En los últimos tiempos, la versión sin azúcar ha ganado popularidad entre quienes desean reducir su ingesta de azúcares, sin sacrificar el placer del sabor dulce. Además, esta alternativa puede funcionar como una base para vinagretas únicas al combinarse con aceite de oliva o mostaza, y es ideal para recetas de postres como cheesecakes, donde la acidez de la naranja contrasta con la cremosidad del queso.

La elaboración de la mermelada de naranja sin azúcar se basa en la pectina natural de la fruta, utilizando edulcorantes aptos para cocción o simplemente el dulzor natural de las naranjas. El proceso es rápido, con una cocción que no supera los 40 minutos, y se pueden añadir unas gotas de jugo de limón para intensificar el sabor y mejorar la conservación. Con ingredientes que se encuentran fácilmente en cualquier hogar, cualquier persona puede disfrutar de esta deliciosa mermelada, que rinde entre 3 a 4 frascos y puede conservarse en la heladera hasta por dos semanas, o congelarse por tres meses una vez preparada.

Tiempo total de preparación: 40 minutos. Recuerda que, una vez abierto el frasco, se recomienda consumir la mermelada dentro de los cinco días para disfrutar de su frescura.