Desde el comienzo del conflicto generado por el ataque coordinado de Estados Unidos e Israel a Irán, los países del Golfo han logrado interceptar numerosos misiles y drones provenientes de Irán. Sin embargo, la intensidad de estos bombardeos y la continuidad de las represalias generan una preocupación central: ¿cuánto tiempo podrán mantener efectivas sus defensas aéreas?

La ofensiva inicial de las fuerzas estadounidenses e israelíes provocó una serie de ataques en diversas partes de Medio Oriente, afectando incluso a naciones que albergan bases militares de Estados Unidos. Las explosiones han impactado en áreas urbanas, infraestructuras energéticas, aeropuertos y hoteles, desestabilizando a sociedades que, hasta ahora, habían disfrutado de una relativa calma y poniendo a prueba la eficacia de sus sistemas defensivos.

En medio de este conflicto, los gobiernos de la región han comenzado a publicar cifras sobre las amenazas que han logrado neutralizar. Las defensas aéreas de Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Bahréin están operando al máximo de su capacidad tras los recientes ataques. Sin embargo, persiste la incertidumbre sobre la durabilidad de estos esfuerzos defensivos. Durante el enfrentamiento de 12 días entre Israel e Irán en junio, Estados Unidos perdió cerca de un 25% de sus interceptores del sistema THAAD, lo que evidencia la rapidez con que pueden agotarse estos recursos. En este contexto, Emiratos y Qatar han desmentido informes que alertaban sobre una disminución de sus capacidades defensivas, reafirmando que sus arsenales siguen en óptimas condiciones. Además, se plantea la incógnita sobre el stock de misiles iraníes, ya que expertos indican que Teherán posee una mayor cantidad de misiles balísticos de corto alcance, lo que le permite golpear a sus vecinos del Golfo y mantener la presión en un conflicto cuyo desenlace es incierto.