Los alcaldes de Cali y Pereira, Alejandro Eder y Mauricio Salazar, respectivamente, decretaron el toque de queda en ambas ciudades colombianas después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país este lunes. La medida busca prevenir saqueos y facilitar el desplazamiento de los equipos de emergencia y socorro mientras continúan las tareas de asistencia.
En Pereira, el alcalde Salazar informó que la restricción regirá desde las 18 hasta las 5, hora local. El alcance de la medida se limita al centro de la ciudad, la Comuna Universidad y el subcentro Cuba. Además, pidió a los habitantes que eviten circular en vehículos durante ese período para permitir el tránsito de los organismos que participan del operativo de emergencia.
“Desde hoy a las 18.00 horas hemos decretado toque de queda hasta las 5.00 horas para proteger el comercio de la ciudad”, señaló Salazar. El jefe comunal describió la situación como “difícil” y elevó a al menos 55 la cantidad de personas fallecidas por el sismo, cuyo epicentro se ubicó cerca de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, al noroeste de Colombia.
Como parte de las medidas posteriores al terremoto, Pereira también suspendió las clases “hasta nueva orden”. Según explicó el alcalde, algunas estructuras de establecimientos educativos quedaron “comprometidas”. Además, reportó el colapso de algunos centros hospitalarios, 18 edificaciones completamente destruidas y otras 60 con daños parciales.



