La revolución de las ciudades inteligentes ya está en marcha, con ejemplos destacados como Masdar City en Abu Dabi, Songdo en Corea del Sur y Woven City en Japón. Estos proyectos, ideados por renombrados arquitectos como Norman Foster y Kohn Pedersen Fox, se proponen ser laboratorios de innovación en movilidad y sostenibilidad. Woven City, impulsada por Toyota, se destaca por su enfoque en la experimentación de tecnologías de movilidad autónoma y energías limpias.
Como define la Unión Internacional de Comunicaciones, estas urbes del futuro integran tecnologías de la información y comunicación (TIC) para elevar la calidad de vida de sus habitantes, optimizar la eficiencia operativa y fortalecer la competitividad de los servicios urbanos. El economista Javier Madariaga, especialista de BID Lab, resalta que la inteligencia artificial se presenta como una herramienta clave para que los gobiernos locales reinventen la forma de ofrecer servicios, aumentando la productividad y mejorando la calidad de vida de la población.
El crecimiento de la población urbana conlleva desafíos como la congestión vehicular. La inteligencia artificial promete ser una solución efectiva al predecir patrones de tráfico y optimizar la circulación. Ejemplos recientes incluyen un proyecto piloto en Tarragona, España, que utiliza IA para regular dinámicamente la velocidad en la autopista AP-7, y el desarrollo de taxis autónomos en Estados Unidos por parte de empresas como General Motors y Amazon. En Argentina, Buenos Aires ya ha comenzado a experimentar con minibuses autónomos en sus calles, un paso hacia la modernización del transporte urbano.



