Recientemente, se celebró la 50ª reunión de la Comunidad del Caribe (CARICOM) en San Cristóbal y Nieves, un espacio que ha estado influenciado durante años por las políticas de Chávez y Maduro, quienes han mantenido relaciones a través del intercambio de petróleo. En este contexto, el Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, realizó una declaración que ha generado controversia: "Venezuela está mejor hoy que hace ocho semanas". Esta afirmación, aunque sencilla en su forma, enciende un debate sobre las implicaciones geopolíticas y estratégicas de la situación venezolana.
Rubio atribuyó este supuesto progreso a un cambio significativo en el país, vinculado a la reciente operación militar que resultó en la captura del líder del Cartel de Los Soles, Nicolás Maduro. Según el funcionario estadounidense, la instauración de un gobierno interino ha permitido logros que antes parecían imposibles, como la liberación de presos políticos y el cierre del infame centro de torturas El Helicoide, que, según Delcy Rodríguez, será transformado en un espacio cultural. Además, se han reabierto los ingresos petroleros, con el objetivo de mejorar el bienestar general de la población.
La insistencia de Rubio en resaltar la estabilidad venezolana como un bien para la región pone de manifiesto el interés de Estados Unidos en fortalecer la cooperación con los países caribeños, en áreas como la seguridad y la economía. Sin embargo, no todos los líderes de CARICOM han recibido con entusiasmo estas acciones, expresando preocupaciones sobre la legalidad y la soberanía del proceso. A pesar de las críticas, Rubio subrayó la necesidad de llevar a cabo elecciones libres y democráticas en Venezuela como un paso fundamental para garantizar la legitimidad del nuevo gobierno a largo plazo, con la esperanza de que estas se realicen antes de julio, cuando finalice el interinato de Rodríguez.



