Recientemente se dio a conocer que la actividad económica en Argentina experimentó un crecimiento del 4,4% durante 2025, según datos del INDEC. Sin embargo, este aumento se concentra en unos pocos sectores de gran impacto, mientras que las áreas más relacionadas con el mercado interno, que son las que generan más empleo, continúan estancadas. Esta situación genera una paradoja: a pesar del crecimiento económico en los últimos dos años, el empleo formal ha disminuido.
Según un informe de la consultora Quantum, entre el cuarto trimestre de 2023 y el mismo periodo de 2025, la economía creció un 4,9%, mientras que el empleo formal registró una caída del 2,9%. En cuanto a los ingresos, la situación no es alentadora: aunque el salario real promedio formal se incrementó un 6,9% en este lapso, este aumento se da tras un período de deterioro significativo. Comparado con hace una década, el salario actual es un 23% inferior, y un 3% menos que hace cinco años, durante la pandemia de 2020.
La reducción de empleos formales ha sido parcialmente contrarrestada por un incremento del 6,4% en el número de monotributistas, lo que representa alrededor de 130.000 nuevos trabajadores, aunque estas ocupaciones suelen ser de menor calidad. Además, el sector informal ha crecido en más de 200.000 personas en los últimos dos años, alcanzando a más de 8 millones de individuos en esta situación. Para 2026, la consultora ACM prevé un crecimiento del EMAE del 3,8%, aunque advierte que será crucial observar si esta recuperación se extiende a sectores más vinculados al mercado interno, enfatizando la importancia de la estabilidad cambiaria y la evolución de las tasas de interés para el desempeño económico futuro.


