En una jornada marcada por la desorganización, miles de ciudadanos peruanos que residen en Santiago de Chile vivieron un verdadero caos en el único centro de votación habilitado para las elecciones de su país. El Espacio Riesco, ubicado en el barrio empresarial de Huechuraba, se convirtió en el escenario de largas esperas y aglomeraciones, afectando a aproximadamente 137 mil votantes que intentaron ejercer su derecho al sufragio. Las elecciones, que se celebraron este domingo, muestran hasta el momento un balotaje entre Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga, con un 17% y un 14.5% de los votos, respectivamente.

A pesar de que el recinto abrió sus puertas a las 7 de la mañana, muchos votantes reportaron que las mesas de votación no estaban listas hasta el mediodía, lo que generó un cúmulo de personas esperando para poder votar. La situación se tornó crítica a medida que avanzaba la tarde, con filas que parecían interminables y un ambiente de creciente tensión. Los buses gratuitos dispuestos por el consulado peruano para facilitar el acceso al centro de votación no lograron aliviar la situación, ya que muchos votantes debieron trasladarse por sus propios medios, lo que incrementó su frustración.

Una de las votantes, quien prefirió no ser identificada, expresó su descontento al medio local América Televisión: “Hemos caminado un montón y ahora nos encontramos con esta cola. La espera ha sido larga y el caos es evidente. No entiendo cómo no estaban preparados para esto”. Otros votantes también compartieron sus quejas, señalando que en años anteriores el proceso electoral era más ordenado y contaba con más locales de votación. La falta de planificación por parte del consulado fue un tema recurrente en las críticas de los asistentes.

La estructura del Espacio Riesco, que contaba con 241 mesas de sufragio pero solo un acceso, generó un embotellamiento que complicó aún más el panorama. Un incidente preocupante ocurrió cuando un grupo de personas, desesperadas por la larga espera, rompió una mampara de vidrio, lo que desencadenó momentos de pánico entre los presentes. Este hecho evidencia no solo la falta de organización, sino también el impacto que la situación tuvo en la seguridad de los votantes, muchos de los cuales se mostraron visiblemente alterados.

Manuel Porta, uno de los votantes afectados, comentó sobre la situación: “La cantidad de gente es inmensa. El consulado ha hecho un mal trabajo al concentrar a todos aquí. Esto nunca se había visto”. Su declaración refleja el sentimiento de frustración que predominó entre los que intentaban ejercer su derecho al voto, muchos de los cuales consideraban que no podrían cumplir con su deber cívico debido al desorden. “La culpa es del consulado, no nuestra”, añadió Porta, enfatizando la responsabilidad de la institución en la crisis.

A medida que las horas pasaban, muchos votantes comenzaron a manifestar la intención de abandonar la fila, resignándose a no votar y a asumir las posibles multas. Algunos expresaron que preferirían pagar la sanción a seguir esperando en condiciones tan adversas. Este sentimiento de impotencia fue compartido por una mujer que, molesta, declaró: “Yo soy muy responsable, pero esto es inaceptable. Si hubiera sabido que sería así, hubiera preferido pagar la multa”. La jornada electoral en Santiago se convirtió en un claro ejemplo de cómo la falta de organización puede afectar el ejercicio del voto, un derecho fundamental en una democracia.

La situación vivida por los peruanos en Santiago es un llamado a la reflexión sobre la importancia de una buena planificación por parte de las autoridades consulares. La experiencia de este domingo no solo ha dejado una huella de descontento entre los votantes, sino que también plantea interrogantes sobre la capacidad de respuesta en futuros eventos electorales. La comunidad peruana en el exterior merece contar con un proceso electoral que respete su derecho a votar de manera ordenada y segura.