Un estudio reciente pone en evidencia la necesidad de abordar el clima escolar para propiciar un entorno seguro y propicio para el aprendizaje. La investigación destaca que un ambiente negativo en clase no solo afecta las relaciones entre los estudiantes, sino que también incide directamente en la calidad del aprendizaje en los niveles primario y secundario. El impacto del bullying y el ciberbullying se extiende a diversas dimensiones, generando un daño integral en la comunidad educativa.

El informe fue llevado a cabo por un equipo de investigadores del CONICET Cuyo y especialistas en educación en Mendoza, quienes analizaron la convivencia escolar entre 21.466 alumnos de 2º y 3º año de escuelas estatales, privadas y técnicas. Una de las innovaciones más significativas de esta investigación fue el desarrollo del Cuestionario de Acoso y Convivencia Escolar (CACE-44), que se convierte en un referente único en Argentina para medir el bullying y el ciberbullying, a diferencia de otros instrumentos que son adaptaciones de modelos extranjeros.

Los resultados obtenidos revelan que el bullying está interconectado con otras formas de violencia y exclusión en el ámbito escolar. Este estudio proporciona evidencia empírica valiosa que puede guiar la formulación de políticas públicas enfocadas en la prevención y promoción de una convivencia escolar más inclusiva y democrática en Mendoza, con el potencial de ser replicadas en otras provincias del país. La atención a esta problemática es urgente, ya que el bullying es solo la manifestación más visible de un contexto más amplio de conflictos y violencias que requieren intervención adecuada.