Más de dos semanas han transcurrido desde que un niño de 12 años, Esteban, sufrió una grave electrocución al tocar el portón de la vivienda del cura César Jesús Schmidt, en Paraná. La terrible experiencia lo llevó a ser internado en terapia intensiva, donde su estado ha mostrado una evolución favorable, aunque sigue hospitalizado en el Hospital San Roque. La familia del menor ha pasado por momentos de angustia, pero también han encontrado motivos para la esperanza a medida que el niño avanza en su recuperación.
La descarga eléctrica que recibió Esteban le causó severas lesiones en la piel, las cuales son evaluadas periódicamente por un equipo médico especializado. En un emotivo relato, el niño comentó que su doctora lo visitó y le aseguró que, desde su perspectiva clínica, su salud estaba mejorando, aunque aún quedaba por atender las quemaduras. Este tipo de comentarios reflejan no solo la evolución médica del niño, sino también su notable fortaleza y actitud positiva frente a la adversidad.
A pesar de lo crítico de la situación, Esteban se muestra optimista y confía en que su recuperación es un proceso que avanza, aunque lentamente. Su padre, Carlos, relató que tras los primeros días de incertidumbre y preocupación, ahora se sienten más tranquilos, ya que "lo peor ya pasó". En este contexto, el apoyo emocional y físico que reciben del equipo médico es fundamental, y Carlos no duda en resaltar el compromiso que han demostrado los profesionales a cargo de su hijo.
Se espera que la próxima semana, un grupo de especialistas del Hospital Garrahan llegue para realizar un procedimiento de implantación celular en la pierna de Esteban, como parte de su tratamiento. El padre del niño mencionó que se están gestionando todos los insumos necesarios para llevar a cabo esta intervención, la cual es vital para el tratamiento de sus quemaduras. Este esfuerzo resalta la dedicación del personal médico, que está haciendo todo lo posible para asegurar que Esteban reciba la mejor atención posible en un momento tan crítico.
En un tono esperanzador, el niño manifestó su deseo de volver a la escuela y retomar sus actividades deportivas, como el fútbol y el karate. Sin embargo, consciente de su situación actual, sabe que su prioridad debe ser la recuperación. La conexión con sus compañeros y la posibilidad de retomar su vida cotidiana son motivaciones que lo impulsan a seguir adelante durante su tiempo en el hospital.
Por otro lado, el caso ha tenido repercusiones legales significativas. La fiscal Patricia Yedró ha imputado al sacerdote César Jesús Schmidt por el delito de intento de homicidio, lo que refleja la gravedad del incidente. Durante una audiencia, se formalizaron las acusaciones y se impusieron restricciones al acusado, como la obligación de fijar domicilio y no abandonar la ciudad, mientras se prosigue con la investigación. Este aspecto del caso añade una complejidad adicional a la ya difícil situación que enfrenta la familia de Esteban, quien aún espera justicia por lo sucedido.


