El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, anunció ante el Parlamento la movilización de seis equipos de respuesta a crisis hacia Oriente Próximo, junto a un despliegue militar que comenzó a principios de semana. Estas decisiones son parte de un plan de contingencia motivado por el aumento de las tensiones en la región, que se intensificaron tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero.

En un informe de la cadena ABC, se detalló que el operativo también contempla el envío de dos aeronaves militares: una destinada al transporte y otra al abastecimiento. Estas medidas buscan garantizar una respuesta inmediata ante cualquier desarrollo en la situación actual, que ha generado preocupaciones sobre la seguridad de los ciudadanos australianos en la zona.

La decisión del gobierno australiano se produce en un contexto de alta tensión tras los ataques sorpresivos contra Irán, en medio de negociaciones sobre su programa nuclear. Albanese expresó su apoyo a estas acciones, argumentando que son esenciales para prevenir que Irán adquiera armas nucleares. Las consecuencias de los ataques han sido devastadoras, con más de mil víctimas reportadas, incluyendo líderes religiosos y militares de alto rango en Irán, lo que ha llevado a represalias por parte de las fuerzas iraníes contra Israel y bases estadounidenses en la región.