En medio de un nuevo conflicto bélico en Medio Oriente, la deuda mundial ha alcanzado niveles sin precedentes. Según datos del Institute of International Finance (IIF), la deuda global se incrementó en casi 29 billones de dólares durante 2025, alcanzando un total de 348 billones de dólares. Este aumento se produce en un contexto donde las principales potencias del mundo están intensificando sus gastos en defensa, lo que contrasta con la creciente acumulación de deuda.

Los analistas del IIF han señalado que la combinación de políticas fiscales expansivas, un enfoque monetario laxo y regulaciones más flexibles están impulsando esta tendencia. Además, la inversión en inteligencia artificial está emergiendo como un nuevo motor de endeudamiento para las empresas y los mercados de capitales. En este panorama, se prevé que el gasto en defensa en Europa eleve la relación deuda pública/PBI en la región en más de 18 puntos porcentuales hacia 2035, lo que resalta la urgencia de movilizar más capital privado.

Los mercados emergentes, por su parte, se enfrentan a un desafío adicional, ya que necesitarán refinanciar más de 9 billones de dólares en 2026. A pesar de esto, se espera que las condiciones de financiamiento favorables y la demanda por 'carry trade' ayuden a mitigar los riesgos a corto plazo. Un informe del IIF, elaborado por economistas como E. Tiftik y K. Mahmood, indica que el ritmo de acumulación de deuda se ha acelerado de manera notable, con un aumento que ha marcado el nivel más alto desde el inicio de la pandemia. Mientras que la deuda pública sigue en aumento, los ratios de deuda sobre PBI han mostrado una ligera disminución en los mercados desarrollados, aunque en los emergentes continúan en ascenso, alcanzando un récord de más del 235%.