El número de personas fallecidas por el terremoto de magnitud 7,7 registrado el sábado en la isla de Flores, en el suroeste de Indonesia, aumentó a 87. Las autoridades también informaron que alrededor de 13.000 personas fueron desplazadas a raíz del desastre, mientras que más de 1.200 resultaron heridas.

Hasta el momento no se reportaron desaparecidos. Sin embargo, la provincia de Nusa Tenggara Oriental fue afectada por cerca de 4.200 réplicas posteriores al sismo principal, de acuerdo con el último balance oficial.

Una de esas réplicas tuvo una magnitud de 5,6 y se produjo el jueves alrededor de las 6.45, hora local, al noreste de Ruteng, también en la isla de Flores. El epicentro estuvo ubicado a unos 37 kilómetros de la ciudad, mientras que el hipocentro se localizó a 10 kilómetros de profundidad, según los datos de la Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia.

Ante la situación, miles de personas permanecen instaladas en escuelas, comisarías y oficinas gubernamentales. El terremoto se convirtió en el desastre sísmico más mortífero del país desde el ocurrido en 2022 en Java Occidental, que provocó cientos de muertes.