En las últimas dos décadas, Chile ha experimentado una notable mejora en la calidad del aire, aunque persisten disparidades significativas entre distintas regiones del país. Según un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Chile, el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo (UDD), se ha observado una reducción en los niveles de contaminantes como el material particulado fino (PM2.5). Sin embargo, las desigualdades en la calidad del aire continúan siendo un tema de preocupación, especialmente en el sur del país y en áreas industriales específicas.
El análisis del 2025 destaca que la contaminación en el sur de Chile está fuertemente relacionada con el uso de leña húmeda, que sigue siendo la principal fuente de contaminación atmosférica en la región. Kevin Basoa, investigador del CR2, señala que la falta de regulación efectiva sobre el uso de leña contribuye a esta problemática. Este combustible, que forma parte de la cultura de muchas comunidades locales, complica la implementación de políticas más estrictas. Además, las características geográficas de la región, junto con la estabilidad atmosférica influenciada por el Océano Pacífico, limitan la dispersión de los contaminantes, exacerbando la situación.
Por otro lado, las denominadas “zonas de sacrificio”, que se encuentran en el norte y el centro del país, siguen siendo un desafío persistente. A pesar de que los niveles generales de dióxido de azufre (SO₂) han mostrado una tendencia a la baja, se siguen registrando episodios agudos de contaminación, en particular en localidades como Coronel y Talcahuano. Esto pone de manifiesto la necesidad de una atención continua a la situación ambiental en estas áreas, donde la salud de los habitantes se ve comprometida por la calidad del aire.
Con este contexto en mente, es crucial tener en cuenta las recomendaciones y el estatus de la calidad del aire en Valparaíso para el 31 de marzo de 2026. En la provincia de Santiago y en las comunas de San Bernardo y Puente Alto, se prohíbe el uso de calefactores a leña, con la excepción de aquellos que funcionan con pellets. Además, se implementan controles sobre la emisión de humo visible de estos dispositivos, con el fin de mitigar la contaminación.
En cuanto al transporte, se establecen restricciones permanentes para vehículos que no cuentan con el sello verde dentro del Anillo Américo Vespucio y se limita el uso de automóviles con sello verde (dos dígitos) que fueron inscritos antes del 1 de septiembre de 2011. Las motocicletas también están sujetas a limitaciones, siendo restringidas aquellas que tienen dos dígitos y que fueron registradas antes de esa misma fecha. Por su parte, los camiones de carga sin sello verde también enfrentarán restricciones de circulación de lunes a viernes.
Adicionalmente, se prohíben las quemas agrícolas en toda la región metropolitana entre el 15 de marzo y el 30 de septiembre, una medida que busca reducir la contaminación en épocas críticas. La actividad física al aire libre no está sujeta a restricciones en este contexto, lo que permite a los ciudadanos continuar con sus rutinas de ejercicio, siempre y cuando se mantenga la calidad del aire en niveles aceptables.
La contaminación del aire se mide a través del Índice de Calidad del Aire referido a Partículas (ICAP), conforme al D.S. Nº 59/1998 del Ministerio Secretaría General de la Presidencia de la República. Esta normativa establece la calidad primaria para las partículas respirables (MP10) y los niveles que definen situaciones de Emergencia Ambiental. Las MP10 son partículas que, aunque son más grandes que las PM2.5, siguen siendo una preocupación por su capacidad de ser inhaladas y sus efectos adversos sobre la salud. Por lo tanto, es fundamental que las autoridades y la población en general permanezcan alerta y continúen trabajando en conjunto para mejorar la calidad del aire en el país.



