En una reciente carta abierta, los aeropuertos y las aerolíneas de Europa han expresado su preocupación por las largas esperas provocadas por los controles fronterizos implementados bajo el Sistema de Entradas y Salidas (SES) en el espacio Schengen. Dirigida a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la misiva solicita la suspensión temporal de estos controles durante los meses de julio y agosto, en un intento por mitigar el impacto negativo en el flujo de pasajeros en la temporada alta de viajes.

La carta hace un llamado urgente a las autoridades europeas, instando a que se tomen decisiones rápidas y efectivas para permitir a los Estados miembros la posibilidad de suspender el SES en situaciones donde el número de viajeros supere la capacidad operativa de los puntos de control. Se enfatiza que esta medida debería ser aplicada al menos durante los meses de julio y agosto, cuando el tráfico aéreo alcanza sus picos más altos.

Además, los firmantes proponen la creación de un mecanismo permanente que ofrezca flexibilidad operativa para septiembre, permitiendo a las autoridades de control fronterizo suspender el SES bajo circunstancias excepcionales. Esto, según los aeropuertos y aerolíneas, es fundamental para evitar una crisis más profunda en la gestión de pasajeros y para asegurar un flujo más ágil en las instalaciones de control.

La situación actual se ha vuelto insostenible, con la implementación del SES generando graves consecuencias operativas que no solo afectan a los pasajeros, sino que también presionan a las aerolíneas y a las autoridades fronterizas. En su comunicación, los firmantes alertan que se ha alcanzado un punto crítico, donde las largas esperas, que pueden extenderse hasta cinco horas durante los momentos de mayor afluencia, están impactando a millones de viajeros.

Desde la implementación completa del SES en abril, los tiempos de espera en los controles fronterizos han aumentado drásticamente, lo que ha derivado en retrasos en los vuelos y pérdida de conexiones. Las aerolíneas y aeropuertos están lidiando con perturbaciones operativas crecientes, lo que genera una carga adicional sobre su personal, que ya se encuentra en una situación crítica. Esta problemática se agrava a pesar de que algunos Estados miembros han aprovechado la flexibilidad temporal permitida para suspender la recolección de datos biométricos, brindando un alivio momentáneo a la situación.

Con las vacaciones de verano a la vuelta de la esquina, se estima que los aeropuertos europeos experimentarán un incremento significativo en el tráfico, lo que intensifica la necesidad de abordar esta problemática antes de que se genere un colapso en las operaciones. Por tanto, la carta abierta no solo es un llamado a la acción, sino un reflejo de la creciente frustración entre las aerolíneas y los aeropuertos, quienes han estado invirtiendo y adaptándose a las nuevas normativas en un esfuerzo por colaborar con las autoridades en la mejora de la experiencia de los pasajeros. La respuesta de la Comisión Europea será crucial para determinar cómo se gestionará esta crisis durante el verano y qué medidas se implementarán para garantizar un viaje seguro y eficiente para todos los ciudadanos que crucen las fronteras europeas.