En el mes de abril, el costo de la canasta básica en Argentina experimentó su menor incremento en los últimos siete meses, reflejando una desaceleración que acompaña la tendencia a la baja en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Esta merma en los costos es especialmente notable en la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que es la que determina la línea de indigencia. La información fue proporcionada este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que destacó que el aumento de la CBA se redujo del 2,2% en marzo al 1,1% en abril. En términos concretos, una familia compuesta por dos adultos y dos niños en edad escolar necesitó al menos $665.053,35 para evitar caer en la indigencia.

El informe del INDEC también reveló que la inflación general del mes pasado fue del 2,6%, una cifra que se encuentra por debajo del 3,4% registrado en marzo. Este descenso en la inflación se ha visto acompañado por un aumento moderado en los precios de los alimentos, que apenas subieron un 1,5%. Este contexto de desaceleración se atribuye, en gran medida, a la mayor estabilidad en los precios de la carne y a una contención de los costos en el sector educativo, que suele experimentar fuertes aumentos al inicio del ciclo lectivo.

Sin embargo, a pesar de este panorama más favorable en ciertos rubros, el incremento en los costos del transporte y las tarifas de electricidad han contrarrestado la baja en otros sectores, empujando el IPC hacia arriba. Este fenómeno evidencia la complejidad de la economía argentina, donde múltiples factores interactúan para determinar el bienestar de las familias. Es fundamental entender que, aunque algunos precios se estabilizan, otros continúan su tendencia al alza, generando un efecto mixto en el poder adquisitivo de la población.

Por otro lado, la Canasta Básica Total (CBT), que mide la línea de pobreza, también mostró un incremento, aunque menor al de meses anteriores, aumentando un 2,5%. Este incremento es el más bajo en siete meses, lo que sugiere que existe un leve alivio en el costo de vida. Para una familia típica, esto significa que se requieren $1.469.767,89 mensuales para no ser considerada pobre, un monto que sigue siendo elevado y representa un desafío significativo para muchas familias argentinas.

La metodología del INDEC para calcular la CBA se basa en la combinación de las necesidades nutricionales básicas de los individuos y los hábitos de consumo de la población, utilizando datos de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo). Por su parte, la CBT se deriva de la CBA, aplicando un coeficiente que relaciona los gastos alimentarios totales con los gastos generales de la población analizada. Este enfoque permite tener un panorama más claro sobre las realidades económicas que enfrentan los ciudadanos.

A lo largo de este año, tanto la CBT como el IPC han mostrado un incremento acumulado del 12,3%, mientras que la CBA ha avanzado un 12,8%. Estas cifras resaltan la persistente presión inflacionaria que enfrentan los argentinos, a pesar de las recientes señales de desaceleración. La situación sigue siendo crítica y demanda un seguimiento constante, ya que el bienestar de millones de familias depende de la evolución de estos indicadores económicos.