World Vision alertó sobre un “terremoto invisible” en Venezuela, más de un mes después de los seísmos registrados el 24 de junio en el norte y el centro del país. La organización advirtió que, además de los daños materiales, la emergencia profundizó los riesgos para la protección y la salud mental de miles de niños, niñas y adolescentes.

Según la ONG, el desastre afectó a menores que ya atravesaban situaciones de pérdida y vulnerabilidad. La entidad señaló que casi 7,9 millones de personas habían emigrado de Venezuela y que se calcula que alrededor de un millón de niños, niñas y adolescentes quedaron al cuidado de familiares o vecinos debido a la migración de sus padres.

El terremoto también dañó más de 400 escuelas, en un sistema educativo que ya se encontraba debilitado por años de deterioro. Antes del desastre, el 22% de los niños y niñas migrantes venezolanos no estaba matriculado en la educación formal, de acuerdo con datos de R4V.

“Debido a este mayor riesgo para la salud mental y física, la ONG World Vision da prioridad a los Espacios Seguros para la Infancia durante las emergencias. Son un salvavidas emocional”, afirmó Maribel Prada, directora nacional de World Vision en Venezuela. La funcionaria agregó que la organización trabaja desde hace más de una década en la región con la iniciativa “Crianza con ternura”, orientada a proteger la salud mental de los niños, niñas y sus familias y a favorecer un procesamiento saludable de las pérdidas provocadas por los desastres.

Estos espacios son habilitados en refugios y centros de distribución, según indicó la organización, que los considera una herramienta de contención para los menores afectados por la emergencia.