La neurocirujana Megan Jack, residente en Cleveland, enfrenta el reto de compaginar su exigente carrera con el cuidado de su madre de 76 años, quien padece Alzheimer. Con jornadas que a menudo superan las 60 horas semanales, Jack se encuentra en una situación difícil, ya que su labor en el quirófano la aleja de su hogar durante largas horas. Para poder brindar apoyo a su madre, ha recurrido a diversas soluciones tecnológicas que han transformado la manera en que se cuida a los adultos mayores en la actualidad.
La madre de Jack vive en una unidad independiente dentro de la propiedad familiar, lo que le permite mantener cierto grado de autonomía. Sin embargo, la enfermedad de Alzheimer requiere atención constante y supervisión. En este contexto, Jack ha implementado herramientas de alta tecnología que le permiten gestionar las necesidades de su madre a distancia. Entre estas herramientas se encuentran un pastillero inteligente que organiza y recuerda la medicación, una aplicación que facilita el control del televisor y un tablón digital que envía recordatorios para citas y actividades. Además, con el consentimiento de su madre, utiliza cámaras para mantener una comunicación fluida y realizar una supervisión remota.
La neurocirujana ha expresado que la integración de estas tecnologías ha sido fundamental para garantizar la seguridad y el bienestar de su madre, a la vez que le otorga la independencia que ella merece. “Es sumamente valioso poder asegurarme de que está bien, pero también es esencial que tenga la libertad de vivir su vida de la manera que desea”, comentó Jack, reflejando el delicado equilibrio entre el cuidado y la autonomía.
En Estados Unidos, el envejecimiento de la población es un fenómeno que crece rápidamente, con aproximadamente 11.000 personas alcanzando los 65 años cada día. Según una encuesta reciente de AARP, un notable 75% de los adultos mayores de 50 años prefieren pasar sus últimos años en la comodidad de sus hogares en lugar de en residencias geriátricas. Esta tendencia plantea un desafío significativo en cuanto a la atención y el cuidado de este grupo demográfico, lo que ha llevado al surgimiento del campo conocido como “age tech” o tecnología del envejecimiento.
La age tech se refiere a un conjunto de herramientas tecnológicas diseñadas para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores y facilitar la labor de sus cuidadores. Expertos del sector han señalado que estas innovaciones no solo están haciendo que los hogares sean más seguros, sino que también proporcionan tranquilidad a aquellos que cuidan a sus seres queridos, especialmente a quienes deben hacerlo a distancia. Jack destaca que esta tecnología le ha permitido integrar el cuidado en su vida cotidiana, en lugar de que el mismo la consuma por completo.
Sin embargo, la realidad para muchos adultos mayores es que, si no cuentan con familiares cercanos que puedan ayudarles, sus opciones para vivir de manera independiente son limitadas. La falta de alternativas intermedias entre la vida autónoma y el ingreso a un centro de asistencia hace que muchos se sientan atrapados. La asistencia a domicilio puede ser costosa y, en muchos casos, difícil de conseguir debido a la escasez de trabajadores en el sector.
La implementación de la tecnología para el cuidado de la tercera edad, como la que utiliza Jack, se presenta como una respuesta efectiva a estas problemáticas. Según un informe de AARP, el 25% de los cuidadores ahora utilizan aplicaciones, videos o dispositivos portátiles para monitorear a sus seres queridos, lo que representa un aumento significativo en comparación con cifras de hace cinco años. Este cambio en la dinámica del cuidado refleja la necesidad de adaptar los entornos de vida a las exigencias de una población que envejece rápidamente, convirtiendo los hogares en espacios más seguros y accesibles para todos los adultos mayores.



