Un equipo del Hospital Italiano utilizó un modelo del corazón realizado en tres dimensiones para planificar la intervención en la que se extirpó un fibroma cardíaco a un niño. El procedimiento estuvo a cargo de Jorge Barretta, jefe del Servicio de Cirugía Cardíaca Pediátrica y Trasplante Cardíaco-Cardiopulmonar de esa institución.
El diagnóstico llegó cuando el paciente tenía entre seis y siete meses. Durante un ecocardiograma, una especialista les mostró a sus padres, Constanza Barbera y Daniel Alfie, una imagen y les explicó: “Este es el tumor de tu bebé”. Hasta entonces, el niño no había presentado síntomas ni complicaciones visibles.
La posibilidad de una anomalía había surgido incluso durante el embarazo. En las últimas semanas de gestación, un ecografista observó una zona que le pareció diferente y les dijo a los padres: “Creo que vi algo, una pared engrosada”. Sin embargo, esa imagen no volvió a aparecer en el estudio posterior.
El niño nació sin complicaciones y mantuvo una evolución sin señales clínicas que alertaran sobre el problema. Ante la inquietud de la familia, Alfie continuó realizando consultas pediátricas hasta conseguir un turno con un cardiólogo. El electrocardiograma fue parte de la secuencia de estudios que finalmente llevó a identificar el tumor y a definir la estrategia quirúrgica.
Con la información obtenida, el equipo médico recurrió a una representación tridimensional del corazón para preparar la operación. Esa herramienta permitió contar con una referencia precisa de la anatomía del paciente antes de la intervención, que concluyó con la extracción del fibroma cardíaco en el Hospital Italiano.



