La terapia con ventosas ha cobrado notoriedad en los últimos años como una alternativa para el alivio de dolores musculares y la mejora del bienestar general. Esta técnica implica la colocación de copas sobre la piel, generando succión para estimular las áreas tratadas. Celebridades y deportistas, como Michael Phelps y Justin Bieber, han sido vistos con marcas circulares en su piel tras someterse a este popular tratamiento, lo que ha aumentado su atractivo entre quienes buscan métodos innovadores para el manejo del dolor y la recuperación física.
Con orígenes que se remontan a la medicina tradicional egipcia, china y de Oriente Medio, la terapia con ventosas se ha utilizado desde hace milenios, con registros que datan del 1500 a.C. En la actualidad, los profesionales de la salud la aplican principalmente para tratar dolores musculoesqueléticos, esguinces, torceduras y lesiones en la espalda. Las copas pueden ser de vidrio, plástico, cerámica o bambú, y se colocan en zonas como la espalda, los hombros o las piernas, creando un ambiente de presión negativa que eleva las fibras musculares y promueve la circulación sanguínea en la región.
Si bien la técnica puede generar hematomas temporales o hinchazón, generalmente no causa dolor si es realizada por un profesional capacitado. Sin embargo, existen efectos secundarios menores que algunas personas han experimentado, como mareos o molestias corporales tras las sesiones. A pesar de la popularidad de la terapia, la evidencia científica que respalda sus beneficios es limitada, y los expertos advierten sobre la falta de estudios clínicos de alta calidad que certifiquen su eficacia. Por ello, se recomienda que aquellos interesados en esta práctica consulten a un médico para evaluar su viabilidad y seguridad, especialmente en casos de condiciones médicas preexistentes.



