El proceso de envejecimiento conlleva una disminución de la agilidad mental, lo cual está relacionado con la atrofia en ciertas áreas del cerebro y la pérdida de conexiones neuronales. Estas transformaciones pueden impactar en la realización de tareas cotidianas, desde recordar nombres hasta coordinar múltiples actividades. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que existen métodos efectivos para mantener la agilidad mental y mitigar el riesgo de deterioro cognitivo.

La investigación, llevada a cabo en Estados Unidos bajo el nombre de ACTIVE, indica que mejorar la velocidad de procesamiento cognitivo podría reducir significativamente las probabilidades de desarrollar deterioro cognitivo en personas mayores. Este estudio revela que los ejercicios digitales de entrenamiento mental, diseñados al estilo de videojuegos y orientados a potenciar la velocidad y la atención, podrían disminuir el riesgo de demencia en un 25% en un seguimiento de dos décadas. Estos hallazgos son valiosos, ya que abren la puerta a la implementación de intervenciones no farmacológicas destinadas a preservar la salud cerebral durante el envejecimiento.

La doctora María Roca, investigadora del Conicet y subdirectora del Departamento de Neuropsicología de Ineco, resalta la importancia de estar intelectualmente activos como un factor protector contra la demencia. Además, enfatiza que el entrenamiento cognitivo debe ser parte de un enfoque integral de la salud cerebral, donde se consideren otros aspectos como la actividad física, la alimentación, el descanso y la salud emocional. Por su parte, el doctor Claudio Waisburg, neurólogo y neurocientífico, subraya que la estimulación mental puede iniciarse mucho antes de alcanzar la vejez, sugiriendo actividades como la lectura, los juegos, el aprendizaje de idiomas y la práctica de instrumentos musicales como esenciales para conservar la agilidad mental.