El 28 de febrero es una fecha marcada por la conmemoración de varios santos y beatos en el calendario católico. Estas celebraciones honran a hombres y mujeres que, a lo largo de la historia, han dedicado sus vidas a la fe y a la Iglesia, y cuya canonización fue reconocida por el Vaticano.

Entre los santos destacados de este día se encuentra San Leandro de Sevilla, quien nació en Cartagena alrededor del año 549. A lo largo de su vida, desempeñó un papel crucial en la conversión al cristianismo de personalidades como San Hermenegildo y su hermano Recaredo. Como Arzobispo de Sevilla, lideró el Concilio III de Toledo en 589 y su legado fue fundamental para el desarrollo de la Iglesia hispano-visigoda. Falleció alrededor del año 600, y su cuerpo se encuentra en la catedral de Sevilla.

Además de San Leandro, se celebran también el Beato Timoteo Trojanowski y el Beato Daniel Alejo Brottier, ambos del siglo XX. La canonización, que reconoce a una persona fallecida como santo, requiere de un proceso riguroso que puede incluir la verificación de milagros y el estudio de la vida del candidato. A través de este proceso, la Iglesia busca preservar la memoria de aquellos que han alcanzado un estado de santidad y que pueden servir como ejemplos de fe para los creyentes.