La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) reclamó una política estable de prevención de incendios, coordinada, basada en evidencia científica y respaldada por recursos plurianuales. La entidad planteó que la salud pública debe ocupar un lugar central tanto en la prevención como en la respuesta ante estos episodios.

Según los datos provisionales del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, entre el 1 de enero y el 27 de julio de 2026 los incendios afectaron 172.396 hectáreas de superficie forestal, casi seis veces más que las 29.817 hectáreas registradas durante el mismo período de 2025. En esas fechas también se contabilizaron 35 grandes incendios forestales, frente a los 11 del año anterior.

Ante este escenario, SESPAS destacó la necesidad de anticiparse y advirtió que la respuesta no puede concentrarse únicamente en los momentos en que el fuego está activo. La entidad señaló que ningún dispositivo de extinción puede compensar por sí solo décadas de abandono rural, la acumulación de combustible y una planificación insuficiente.

Entre las medidas propuestas figuran una gestión forestal adaptativa, la recuperación de paisajes en mosaico y el respaldo a la ganadería extensiva, la agricultura y el pastoreo. También planteó proteger los núcleos habitados y las infraestructuras críticas, además de incorporar el riesgo de incendios a la planificación urbanística.

La organización remarcó que el impacto de los incendios no se limita a las áreas alcanzadas por las llamas. En ese sentido, subrayó que el humo puede desplazarse cientos de kilómetros y sostuvo que la dimensión sanitaria debe integrarse en los planes de prevención y actuación.