La decisión de retirar casi tres millones de sensores FreeStyle Libre 3 y Libre 3 Plus de Abbott ha generado gran preocupación entre las personas que padecen diabetes en Estados Unidos. La compañía ha reportado la conexión de este dispositivo con siete muertes y más de 730 lesiones graves, todas atribuidas a lecturas erróneas.

Ante esta situación alarmante, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. y la Asociación Americana de Diabetes han recomendado a los pacientes que utilicen métodos alternativos para medir sus niveles de glucosa cuando los síntomas no se correspondan con lo que indica el monitor. Este tipo de monitoreo continuo, que se considera un avance significativo para quienes viven con esta enfermedad, permite obtener datos constantes y reduce la necesidad de pinchazos en los dedos, pero su fiabilidad ha sido puesta en duda.

El caso de Davonte Ford y su padre, Michael, ilustra el riesgo que enfrentan muchos usuarios. Davonte expresó su preocupación al señalar que confían en el monitor para guiar sus decisiones de salud, lo que puede resultar peligroso si el dispositivo no funciona correctamente. La angustia se ha apoderado de quienes dependen de estos sensores, que ahora se ven obligados a considerar métodos más tradicionales, como el uso de tiras reactivas, a raíz de los problemas reportados por Abbott. La incertidumbre también afecta a los profesionales de la salud, quienes han tenido que lidiar con situaciones complicadas como la detección de dispositivos defectuosos en sus pacientes. Abbott asegura que está trabajando para corregir estos errores y ha instado a los usuarios a comunicarse con su servicio al cliente ante cualquier anomalía.