La ministra de Sanidad de España, Mónica García, anunció que todos los pasajeros extranjeros del crucero neerlandés que se encuentra en aguas cercanas a las islas Canarias, afectados por un brote de hantavirus, serán repatriados a sus países de origen, incluso si presentan síntomas de infección. Esta decisión es parte de un protocolo de salud pública coordinado por el Gobierno español, que busca garantizar la seguridad tanto de los pasajeros como de la población local. El barco, que tiene a bordo a 144 personas de diversas nacionalidades, arribará a la isla de Tenerife el próximo domingo, aunque no atracará en el puerto, sino que permanecerá fondeado en alta mar.

García explicó en una entrevista con Radio Nacional de España que aquellos pasajeros que no requieran atención médica urgente serán evacuados sin excepción. Esta medida se implementa para evitar la propagación del virus y minimizar el riesgo de contagio. La ministra destacó que, a pesar de la presencia de síntomas en algunos pasajeros, la prioridad es la repatriación, lo que refleja un enfoque proactivo en la gestión de la crisis sanitaria.

La situación ha generado tensiones entre el Gobierno central y las autoridades regionales de Canarias, quienes han expresado preocupación por la falta de información y coordinación en la respuesta a la crisis. García hizo hincapié en que no es el momento de fomentar incertidumbres o debates políticos al respecto, subrayando el compromiso del Gobierno español para proteger la salud pública. La ministra aseguró que las autoridades han trabajado en conjunto para establecer un sistema de evacuación seguro, y que el respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es un indicativo de la solidez de los protocolos de España.

En este contexto, se ha creado un dispositivo de evacuación que involucra la colaboración de 22 países, lo que demuestra la magnitud del desafío sanitario que representa el brote de hantavirus en el crucero. García resaltó la importancia de mantener una coordinación efectiva y la lealtad entre las distintas entidades involucradas para manejar este tipo de emergencias. Además, consideró que el riesgo de nuevas infecciones en el barco disminuye con el tiempo, lo que genera un panorama más alentador para la evacuación de los pasajeros.

Al llegar a Tenerife, los ocupantes del barco serán sometidos a controles sanitarios por parte del equipo de Sanidad Exterior de España y del Centro de Control Europeo, quienes evaluarán el estado de salud de cada uno. Las decisiones sobre los pasos a seguir se tomarán en función de los resultados obtenidos en esas evaluaciones. En cuanto a los catorce ciudadanos españoles a bordo, la ministra indicó que se encuentran en buen estado y están ansiosos por regresar a su país. Sin embargo, se les ha recomendado someterse a una cuarentena en un hospital militar de Madrid como medida de precaución.

El MV Hondius, que zarpó el 1 de abril, ha sido objeto de atención mediática no solo por el brote de hantavirus, sino también por el protocolo de repatriación que se ha activado en un contexto global marcado por la pandemia. Según información proporcionada por la OMS, el riesgo para la población de las islas Canarias, al momento de la llegada del crucero, se considera bajo. Este escenario resalta la importancia de la vigilancia epidemiológica y el manejo adecuado de crisis sanitarias para evitar la propagación de enfermedades en situaciones de alta movilidad.