La asignación de plazas para el programa de Médico Interno Residente (MIR) en Medicina Familiar y Comunitaria muestra resultados dispares entre las distintas comunidades autónomas de España. Según el análisis realizado por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, Navarra se destaca con un impresionante 62,5% de las plazas adjudicadas, seguida de Cantabria con un 37,8% y el País Vasco con un 37,4%. En contraste, regiones como Castilla-La Mancha, Extremadura y Ceuta se encuentran entre las que han registrado los porcentajes más bajos en la adjudicación de estas plazas, lo que genera interrogantes sobre la equidad en el acceso a la formación en esta especialidad.
El informe revela una notable heterogeneidad en la cobertura de plazas entre diferentes comunidades, provincias y unidades docentes. Específicamente, se observa una mayor concentración de plazas en áreas urbanas y en centros de formación consolidados, mientras que las zonas rurales y periféricas presentan una cobertura más limitada. Esta desigualdad no debe ser vista como una falta de interés hacia la especialidad, sino que más bien refleja la configuración territorial del sistema de atención primaria y la organización del Sistema Nacional de Salud en su conjunto.
Además, el análisis destaca la situación de Andalucía, Cataluña y Madrid, que son las tres comunidades con mayor volumen de formación médica en el país. Aunque estas regiones concentran un número absoluto elevado de adjudicaciones, sus porcentajes relativos son menores debido a la magnitud de la oferta y a la distribución territorial de las plazas en Medicina Familiar y Comunitaria. Este fenómeno plantea la necesidad de revisar la forma en que se interpretan los datos de adjudicación, considerando que no sólo son un indicador de preferencia profesional, sino también una expresión de la arquitectura del sistema sanitario.
Con motivo del Día Mundial de la Medicina de Familia, el informe se convierte en el primer análisis exhaustivo del proceso de adjudicación para el año 2026, sugiriendo que la elección de especialidad debería ser entendida en un contexto más amplio. Esto implica que la decisión de los futuros médicos no solo está influenciada por sus preferencias personales, sino también por factores como la sostenibilidad futura del sistema de salud y la estructura territorial existente.
Hasta el 18 de mayo, se han adjudicado un total de 444 plazas en la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria de un total de 2.544 disponibles, lo que representa una cobertura del 17,45%. Esta especialidad continúa siendo la que ofrece un mayor volumen formativo y la que presenta una mayor implantación territorial, lo que subraya su importancia dentro del sistema de salud español.
La presidenta de la semFYC, Remedios Martín, enfatiza la necesidad de interpretar los datos del MIR con responsabilidad y en su debido contexto. Asegura que Medicina Familiar y Comunitaria responde a una demanda asistencial única, garantizando la atención sanitaria en todos los rincones del país, desde las grandes ciudades hasta las áreas rurales. Ignorar estos elementos al analizar las cifras puede llevar a conclusiones erróneas y parciales. Además, el informe proporciona una comparación entre Medicina Familiar y Comunitaria, Medicina Interna y Pediatría, afirmando que, a pesar de que todas son especialidades generalistas, cada una opera bajo lógicas distintas en términos de asistencia y cobertura territorial.


