El médico clínico Jorge Kilstein advierte sobre los peligros que representan las palomas en los centros urbanos, especialmente para los adultos mayores. Estas aves pueden ser portadoras de bacterias y hongos que comprometen la salud de las personas con defensas bajas, un problema que se agrava por la falta de políticas públicas efectivas en Argentina que controlen su población.
La situación es preocupante, ya que las iniciativas y normativas en diferentes localidades son insuficientes. En Salta, por ejemplo, se están llevando a cabo campañas informativas para educar a la comunidad sobre el tema, mientras que en Santa Fe se discute la posibilidad de clasificar a la paloma torcaza como plaga. Sin embargo, el grupo más vulnerable sigue siendo el de los adultos mayores, quienes corren el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por estas aves en áreas urbanas.
Kilstein destaca que los peligros más importantes se relacionan con la inhalación de hongos y bacterias presentes en los excrementos de las palomas. Esta situación es especialmente crítica para aquellos pacientes inmunodeprimidos, como ancianos o personas que han recibido trasplantes. Los contaminantes aviares no solo afectan el sistema respiratorio, sino que también pueden ocasionar problemas neurológicos y digestivos. Por ello, es esencial que quienes se encuentren en estas condiciones extremen las precauciones, evitando el contacto con los excrementos y asegurándose de realizar una limpieza adecuada, siempre usando guantes y mascarilla.



