El reciente aumento en los precios del petróleo, consecuencia de las tensiones en Medio Oriente, ha generado preocupación en el sector automotriz. Esta industria, que depende en gran medida de la logística y los costos de energía, podría enfrentar una rápida transmisión de este aumento a diversas áreas, desde el transporte hasta la producción de vehículos.

En Argentina, donde gran parte de los automóviles disponibles son importados, las primeras repercusiones se están sintiendo principalmente en los procesos de importación. Directivos de empresas importadoras que operan en el país han señalado que es prematuro para determinar las consecuencias a largo plazo, aunque ya advierten que el primer efecto visible se verá en los costos del transporte internacional.

Una empresa importadora de vehículos de origen asiático comentó que el comportamiento del crudo será determinante para medir el impacto en el mercado. Explicaron que el costo de la energía afecta directamente a la producción y, por ende, podría reflejarse en los precios finales de los autos. Además, enfatizaron que el aumento en los costos de flete marítimo, relacionado directamente con el precio del combustible, tendrá un efecto inmediato en los costos de transporte, lo que podría encarecer cada unidad importada.