La salud ocular a menudo es menospreciada en comparación con otras preocupaciones médicas, sin embargo, numerosas enfermedades visuales avanzan sin síntomas evidentes y pueden tener consecuencias irreversibles si no se diagnostican a tiempo. Una de estas patologías es el glaucoma, que afecta a millones de personas en el mundo y es la principal causa de ceguera irreversible.
Uno de los mayores retos del glaucoma es que en sus primeras etapas no presenta signos de alerta. Por esta razón, la detección temprana depende en gran medida de la realización de controles oftalmológicos regulares. El Dr. Gabriel Bercovich, oftalmólogo y vicepresidente de la Asociación Argentina de Glaucoma, señala que se trata de una enfermedad crónica que deteriora el nervio óptico, resultando en una pérdida gradual del campo visual sin causar dolor ni síntomas iniciales, lo que a menudo retrasa el diagnóstico hasta que el daño es irreversible.
A nivel mundial, se estima que más de 80 millones de personas padecen esta enfermedad, de las cuales cerca de la mitad no está consciente de su condición. En América Latina, el glaucoma se ha convertido en una de las principales causas de discapacidad visual. Durante la Semana Mundial del Glaucoma, que se celebra del 8 al 14 de marzo, los profesionales de la salud visual enfatizan la importancia de los chequeos médicos periódicos, ya que un diagnóstico y tratamiento tempranos pueden reducir significativamente el riesgo de progresión de la enfermedad. En Argentina, se estima que alrededor de dos millones de personas viven con glaucoma, afectando a más del 6% de quienes tienen más de 40 años.



